lunes, 22 de febrero de 2010

Triunfo de bajacalifornianos en defensa del ambiente.




México SA


Cuidado con las mañas de los políticos
Canadienses depredadores
Carlos Fernández-Vega
Aún no se sabe si el triunfo es definitivo (recuérdese el caso de Minera San Xavier, en San Luis Potosí), pero de entrada debe anotarse un tanto, y de gran relevancia, a favor de los intereses ciudadanos de Baja California Sur, producto de la defensa organizada, impulsada y sostenida por los propios habitantes de ese estado de la República, quienes ahora celebran su primera victoria en contra de la trasnacional canadiense Vista Gold, propietaria de la empresa Paredones Amarillos y beneficiaria de siete concesiones –otorgadas por el gobierno federal– para la explotación minera en la reserva de la biosfera Sierra de la Laguna.

Resulta que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, mejor conocida como Semarnat, desechó el trámite de cambio de uso de suelo forestal solicitado por la referida trasnacional para iniciar la explotación mineral de Paredones Amarillos por incumplir los requisitos de ley, no obstante que el consorcio canadiense reiteró que contaba con todos los permisos y el consabido estudio sobre impacto ambiental. Pues bien, lo anterior confirma –por si hubiera duda– la mentira de Vista Gold, y que el empuje de la ciudadanía organizada en aquella entidad logró echar para atrás una de las más perversas intentonas del gobierno federal (léase Secretaría de Economía) por privilegiar los intereses del capital foráneo a costillas de la salud de los bajacalifornianos sureños.

Lo mejor del caso es que la noticia sobre el referido rechazo no fue divulgada por la Semarnat –a lo que estaría obligada–, sino por la propia trasnacional canadiense, la cual se vio obligada, el pasado viernes, a informar a los inversionistas bursátiles en Canadá que uno de sus más preciados proyectos en México (cortesía del gobierno federal, el gran facilitador de negocios privados con bienes públicos, aunque no sean suyos) fue simple y sencillamente apestado por el decidido empuje de la ciudadanía organizada de Baja California Sur, la misma que desde que se conoció el otorgamiento de las citadas concesiones se movilizó para rechazar el comienzo de la explotación minera en la reserva de la biósfera Sierra de la Laguna y advertir el peligro contaminante que corría la entidad. En cambio, la Semarnat guardó silencio; se limitó a notificar a Vista Gold (siempre de acuerdo con su propia versión) y a otra cosa, mariposa, para evitar el antecedente público sobre el alcance que tiene la ciudadanía organizada, caso concreto la de Baja California Sur.

Motivos de sobra tienen los bajacalifornianos sureños para celebrar, pero sin desatender el caso, pues más que conocidas son las mañas de nuestra eficiente, transparente y honrada clase política, más las documentadas de las empresas trasnacionales. Y el llamado vale, porque en el mismo comunicado que Vista Gold se vio en la penosa necesidad de difundir en el mercado bursátil canadiense advierte que no quitará el dedo del renglón, que reiniciará el trámite de cambio de uso de suelo (en apego a la legislación mexicana) para poder meter la barrena en la reserva de la biosfera Sierra de la Laguna, que para eso están los amigos en el gobierno federal, que las concesiones han sido otorgadas y que, en fin, tarde que temprano alcanzarán su objetivo.
Así que cuidado porque, independientemente de que los políticos autóctonos pretenden presumir la paternidad del triunfo ciudadano, por un simple rechazo de cambio de uso de suelo la trasnacional canadiense no está dispuesta a dejar a un lado el jugoso negocio facilitado por el gobierno federal, negocio que, según la información de Vista Gold, involucra un promedio estimado de 143 mil onzas de oro anuales, durante los primeros cinco años, y 1.2 millones de onzas durante la vida útil de las minas, estimada de 9.3 años. ¿A cambio de qué? Pues, como se comentó en este espacio días atrás, a cambio de tortillas duras: el consorcio promete 190 millones de dólares de inversión en un plazo de 18 meses (10.5 millones por mes); 40 millones adicionales diez años después; 300 empleos directos y mil indirectos en la próxima década, con salarios de los mejor remunerados aprovechando el personal de la región en 97 por ciento (según ella misma).

De acuerdo con el comunicado de Vista Gold, la Semarnat fundamentó su rechazo en lo siguiente: la solicitud de Paredones Amarillos no contó con la autorización de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; la Secretaría de Medio Ambiente no consideró válidos los permisos de ocupación temporal presentados por la empresa (otorgados el 28 de octubre 2009 por la Dirección General de Minas de la Secretaría de Economía, cuya eficiencia, organización y dedicación fue recientemente documentada por la Auditoría Superior de la Federación, como se publicó en el México SA del pasado sábado), sobre la base de que el proyecto del consorcio canadiense se encuentra en una zona de protección medioambiental en el que la citada DGM no tiene jurisdicción, y el dictamen técnico de la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad fue negativo, entre otros elementos.

Una cosa es que la trasnacional canadiense difunda la referida información, y otra muy distinta que esté contenta con la decisión. De hecho, en su comunicado advierte: la empresa considera que tales argumentos carecen de fundamento jurídico, y que varios de ellos están fuera del alcance legal de la Semarnat; en relación con el rechazo de la solicitud de cambio de uso de suelo forestal, la compañía estima que retrasará el comienzo de la construcción, desarrollo y producción del proyecto Paredones Amarillos; volverá a presentar su solicitud de cambio de uso de suelo, y trabaja con sus asesores legales y expertos en política en México en una estrategia más amplia para el avance del proceso de autorización para el proyecto de Paredones. Esto incluye un recurso judicial en contra del rechazo de la Semarnat, pues los citados asesores consideran que la base jurídica para tal rechazo es incorrecta.

En fin, felicitaciones a los bajacalifornianos sureños, pero deben permanecer atentos y movilizados en contra de los depredadores, quienes sólo esperan un descuido.

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