sábado 11 de julio de 2009

LAS AUTONOMÍAS INDIGENAS EN MEXICO: DE LA DEMANDA DE RECONOCIMIENTO A SU CONSTRUCCION



Hace ya algunos años el debate por las autonomía ocupaba el papel central de los foros de y para los miembros de los pueblos, en este marco el abogado mixteco, Francisco López Bárcenas, uno de los representantes más claros del pueblo ñu saavi, realizó el aporte que presentamos a continuación, por considerar que abona en el debate que ocupa a los cuicatecos.


LAS AUTONOMÍAS INDIGENAS EN MEXICO: DE LA DEMANDA DE RECONOCIMIENTO A SU CONSTRUCCION

POR: Francisco López Bárcenas

Mayo del 2006


Introducción


En el año 2001 Estado Mexicano vivió un controvertido proceso legislativo mediante el cual reformó su Constitución Política con la finalidad de reconocer en ella los derechos de los pueblos indígenas. Lo controvertido provino de varios aspectos. Uno de ellos, político, fue que con la reforma se buscaba resolver las causas que dieron origen al levantamiento de los indígenas chiapanecos organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), según disposición de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas[1], En concreto se trataba de cumplir lo pactado en los Acuerdos sobre Derechos y Cultura Indígena, mejor conocidos como Acuerdos de San Andrés. Con base en dichos acuerdos la Comisión de Concordia y Pacificación -integrada con representaciones de los poderes Legislativo y Ejecutivo Federal, así como una representación del estado de Chiapas- por acuerdo de las partes en conflicto había laborado desde noviembre de 1996 elaboró una propuesta de reforma constitucional que los rebeldes aceptaron pero el gobierno rechazó y por eso no se envió al Congreso de la Unión sino hasta el 5 de diciembre del año 2000 –cuatro años después-, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) había perdido las elecciones para Presidente de la república y gobernaba el Partido Acción Nacional (PAN), de orientación derechista.


Por otro lado el proceso también fue controvertido por el tipo de derechos que se buscaba incorporar en la Constitución Federal y lo que eso implicaba. De por si una reforma a la Carta Magna no es un asunto cualquiera, pues no se trata de la reforma a una de las leyes del orden jurídico, sino de aquella sobre la cual descansa el pacto federal, es decir, la que determina el tipo de organización política que los habitantes de un Estado se dan para poder organizar su vida social. En estricto sentido una reforma constitucional más que modificar el orden jurídico transforma las bases políticas sobre las que descansa. Pero en este caso, además de eso, se trataba de reconocer por primera vez desde que se formó el Estado Mexicano, a los pueblos indígenas como parte fundante de la nación y sus derechos colectivos. En otras palabras, no se trataba de un proceso para reformar una ley que otorgara más derechos individuales a las personas que pertenecen a algún pueblo indígena de los 62 existentes en el país, sino de reconocer nuevos sujetos de derechos con derechos específicos.


Pero nada de eso sucedió. De acuerdo con el contenido de la reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación[2] se adicionó un segundo y tercer párrafos al artículo 1º, se reformó el artículo 2º, se derogó el párrafo primero del artículo 4º, se adicionó un sexto párrafo al artículo 18 y un último párrafo a la fracción tercera del artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Sin embargo el contenido de estas modificaciones se apartó de lo pactado en los acuerdos de San Andrés y por lo mismo no satisfizo a ninguna de las partes, quienes de inmediato la rechazaron. Los pueblos indígenas de México fueron más allá. Por medio de los municipios ubicados en sus territorios interpusieron alrededor de 330 controversias constitucionales demandando la nulidad del proceso legislativo, por las serias violaciones que se cometieron durante el proceso de reforma, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que eran improcedentes y no entró al estudio de los argumentos. Así se cerró toda posibilidad de establecer un diálogo entre el estado y los pueblos indígenas. Decepcionados, estos regresaron a sus comunidades a construir sus autonomías.


Tiempos de autonomías


Cancelada la posibilidad de reconocer los derechos de los pueblos indígenas, lo mismo que el diálogo por la vía institucional, diversas organizaciones indígenas llamaron a construir autonomías de hecho. La propuesta no era novedosa. Ya varias organizaciones se encontraban en esos procesos desde años atrás. Tan sólo en el estado de Chiapas, desde octubre de 1994 el Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas de Chiapas (CEOIC) y la Asamblea Estatal del Pueblo Chiapaneco (AEPCH) llamaron a formar Regiones Autónomas Multiétnicas. En esas mismas fechas comunidades indígenas ligadas a la Central Independientes de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) constituyeron la región autónoma Norte del estado, que abarcó diez municipios previamente existentes; el Movimiento Campesino Regional Independiente (MOCRI) estableció el municipio independiente de “Marqués de Comillas” en el municipio oficial de Ocosingo, al tiempo que en ese mismo municipio la Coalición de Organizaciones Autónomas de Ocosingo (COAO) conformaban gobiernos autónomos y ocupaban el poder formal; mientras en el de Las Margaritas, el Frente Independiente de Pueblos Indígenas (FIPI) proclamó la región autónoma Fronteriza. Otras fuerzas políticas como la Organización Indígena de los Altos de Chiapas (ORIACH), el Movimiento Democrático de Chalchihuitán (MODECH), la Organización Indígena de Cancuc (OIC) y la Organización Indígena Samuel Satik (OIS) declararon autonomías en los territorios donde tenían influencia.[3] La demanda indígena de autonomía había adquirido carta de naturalización entre los movimientos indígenas. Se trataba de un reclamo construido durante años y que la rebelión zapatista había colocado como el eje en torno al cual se darían después las movilizaciones.[4]


El inicio de procesos de construcción de gobiernos autónomos, como las discusiones anteriores a ellos, corrió a cargo de organizaciones indígenas que ya tenían años trabajando el tema y la rebelión zapatista les había proporcionado la coyuntura necesaria para proceder a su implementación. Pero el EZLN, de manera directa, realizó el mismo esfuerzo, instalando sus propios gobiernos autónomos en los territorios que controlaba. En el mes de diciembre de ese mismo año, como parte de su campaña “Paz con Justicia y Dignidad”, informó de la creación de 38 municipios autónomos[5]. De igual manera, el Congreso Nacional Indígena, el movimiento que aglutinó a las organizaciones indígenas independientes a partir del año de 1996, impulsó una política similar meses después. A estos esfuerzos, que tuvieron impacto nacional, siguieron otros de menor impacto político pero en algunos casos más efectivos: en el Estado de Guerrero después se crearía en municipio Rancho Nuevo de la Democracia y tiempo después algunas comunidades de Michoacán y el Estado de México se declararon autónomas. Paralelamente a ello, otras comunidades estaban luchando por ejercer su autonomía, muchas veces sin declararlo así, como sería el caso de la Policía Comunitaria y el municipio Amuzgo de Xochixtlahuaca, en el Estado de Guerrero,[6] y las luchas de las comunidades zapotecas agrupadas en el Consejo Unihidalguense en el Municipio de Juchitán, las mixes de San Miguel Quezaltepec, las mixtecas de San Isidro Vistahermosa y Yosotatu, en el municipio de Tlaxiaco, y las de la región triqui alta, en el estado de Oaxaca.


Con el paso del tiempo varios de esos procesos sucumbieron porque no contaron con la participación mayoritaria de las comunidades involucradas, o porque los líderes de las organizaciones que los impulsaron no resistieron las ofertas gubernamentales para abandonarlos, o también porque cuando no aceptaron la coptación oficial la represión se encargó de someterlos. Sólo sobrevivieron aquellos que contaron con la suficiente fuerza y una dirección política capaz de resistir la embestida gubernamental. Pero antes de desaparecer nos dejaron importantes enseñanzas, tanto en sus aciertos como en sus errores, para trazar el camino hacia el futuro.


Que aquel llamado a construir autonomías de hecho no hubiera sido una propuesta novedosa no le restaba ningún mérito. En una coyuntura en donde el Estado mexicano había cerrado todas las puertas a los pueblos indígenas para el reconocimiento y ejercicio de sus derechos, constituía una respuesta inteligente y oportuna, en la medida que no apostaba por la resignación ni por la violencia como muchos esperaban sino, retomando la experiencia histórica de los pueblos indígenas, buscaba concretar en los hechos lo que se buscó que el gobierno reconociera en las leyes. El problema era el porqué y cómo hacerlo, para evitar el riesgo de que se convirtiera en una propuesta vacía, que podía llenarse de muchos contenidos: diluirse en declaraciones públicas sin sustento de base; o bien, que su lugar fuera ocupado por proyectos surgidos desde el gobierno, o también radicalizarse al grado sólo enfrentarlo sin ninguna propuesta de futuro. En esa situación, más que ponerse a discutir sobre el problema, las comunidades indígenas avanzaron y en el camino resolvieron algunos de los problemas que aparentemente no tenían solución, con lo cual nos aportaron una experiencia cuyos impactos todavía no es posible evaluar en su totalidad.


El momento culminante de estos procesos lo volvió a dar el EZLN. En el mes de julio del año 2003 anunció la desaparición de los Aguascalientes, espacios que durante casi diez años le sirvieron para establecer interlocución con los movimientos sociales de México y el mundo. Junto con esa desaparición los zapatistas anunciaron la creación de Caracoles y Juntas de Buen Gobierno, especies de gobiernos regionales que quedaron instalados el nueve de agosto de ese mismo año. Al gobierno federal la medida lo desconcertó al grado que las primeras declaraciones del Secretario de Gobernación fueron en el sentido de no permitir que los zapatistas llevaran a cabo sus planes, para días después rectificar y decir que las Juntas de Buen Gobierno eran totalmente constitucionales, como una forma de sumir que “no pasaba nada” y no desatar un problema que se les saliera de las manos.


Las razones autonómicas



Lo primero que se vio en esta nueva etapa de las luchas de los pueblos indígenas es que la construcción de autonomías representa una propuesta concreta a la necesidad de formular, desde los propios pueblos y de manera seria y profunda, una política que de respuesta a la pluriculturalidad de la sociedad mexicana, situación reconocida en la reforma constitucional impugnada pero negada en la realidad. Porque el reconocimiento de la pluriculturalidad de la sociedad, sustentada en la presencia de sus pueblos indígenas –como dice la Constitución Federal-, debería obligar al Estado y a la sociedad a reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de derecho colectivo, y en consecuencia a garantizarle sus derechos, lo cual conllevaría a su vez a modificar las bases sobre las que se funda el Estado nacional, para que los incluyan, y de esa manera los pueblos indígenas como tales sean parte integrante del Estado, sin dejar de ser lo que son, pero sin conservar su condición de sociedades colonizadas. En otras palabras, las autonomías que los pueblos indígenas luchan por construir son necesarias porque existen diversas sociedades con culturas diferentes a la dominante, con presencia previa inclusive a la formación del Estado nacional y que a pesar de las políticas colonialistas impulsadas contra ellos conservan su propio horizonte de vida. Las autonomías son cuestiones de derecho, no de políticas. Crean obligaciones de Estado con los pueblos indígenas, no le dan facultades para que desarrolle las políticas dirigidas a ellos y que a él le parezcan convenientes.


Lo anterior es fundamental para entender tanto el reclamo de reconocimiento constitucional del derecho a la autonomía, como los procesos para implementarlas de hecho. Porque en su origen el Estado mexicano –como los demás Estados latinoamericanos- se fundó bajo la idea de una sociedad homogénea, compuesta de individuos sometidos a un sólo régimen jurídico y político y por lo mismo con iguales derechos para todos. Pero eso resolvería un problema normativo, no la realidad social en que los pueblos indígenas se han desenvuelto, que siempre resulta ser más compleja. La legislación que durante todo el siglo XIX y parte del XX se elaboró sobre esta materia fue para negar estos derechos, no para reconocerlos, lo cual, dicho de paso, nos aclara que no todas las leyes reconocen derechos, hay algunas que los niegan. Los indígenas han entendido esto por eso se rebelan ante una legislación que no cumple con sus expectativas, porque no les garantiza ni siquiera derechos mínimos. Ellos reclaman derechos fundamentales que saben o intuyen que existen, más allá de los contenidos de las legislaciones estatales.


A contrapelo de esta realidad, el gobierno mexicano se ha apropiado del discurso del movimiento indígena, despojándolo de su contenido y ha comenzado a hablar de una ‘nueva relación entre los pueblos indígenas y el gobierno’, así como de elaborar ‘políticas transversales’, con la participación de los interesados, cuando en realidad sigue impulsando los mismos programas indigenistas de hace años que los pueblos indígenas rechazan. Para legitimar su discurso y sus acciones ha incorporado a la administración pública algunos líderes indígenas que por mucho tiempo habían luchado por la autonomía, quienes les sirven de pantalla para mostrar una continuidad que presentan como cambio.


En estas condiciones la decisión de los movimientos indígenas de impulsar las autonomías de hecho resulta una política correcta y una práctica consecuente para el movimiento indígena. Pero no es una tarea fácil. En la realidad cotidiana, esta situación genera problemas que requieren solución para la consolidación de los procesos autonómicos. Entre ellos se pueden mencionar los sujetos de la autonomía, los contenidos de ella y los procesos para su construcción.


Los sujetos de las autonomías


Si se asume que la autonomía es una expresión concreta del derecho de la libredeterminación y que éste es un derecho de los pueblos, no se puede olvidar que los sujetos titulares de los derechos indígenas son los pueblos indígenas, no las comunidades que los integran, menos las organizaciones que ellos construyen para impulsar su lucha. Es por eso que junto con la construcción de las autonomías los movimientos indígenas asumen el compromiso de su reconstitución. En esta coyuntura específica, dada la fragmentación en que se encuentra la mayoría de los pueblos indígenas, las comunidades resultan importantes para articular sus luchas de resistencia y construcción de las autonomías, pero no renuncian a la utopía de reconstituir los pueblos indígenas de los que forman parte, para que éstos asuman la titularidad del derecho. Por esa razón la defensa de los derechos comunitarios la hacen al mismo tiempo que establecen relaciones con otras comunidades y pueblos de sus países y de otros, para apoyarse mutuamente en sus demandas propias pero también enarbolando demandas comunes.


En otras palabras, se necesita que los pueblos indígenas se conviertan en sujetos políticos plenos superando las divisiones internas y los conflictos intercomunitiarios en que muchas veces viven, para lo cual combaten las causas que los provocan, entre las cuales existen unas externas y otras internas. Entre las primeras sobresalen los diseños institucionales de los Estados, que los excluyen, así como las políticas de dominación ejercida en la vida cotidiana; mientras en las internas se pueden contar problemas concretos de la vida de las comunidades y los intereses de sus habitantes, que chocan con los de sus vecinos. Como es lógico entender, a cada uno de estos problemas les dan un tratamiento distinto. A los primeros los ven como parte de sus luchas de emancipación, mientras a los segundos los tratan como parte de su resistencia para no dejar de ser pueblos indígenas.


Un problema externo que los pueblos indígenas han encontrado para poder ser sujetos políticos es que en la mayoría de los casos están políticamente desestructurados. En esto han pesado bastante las políticas de colonialismo ejercidas desde los órganos de gobierno, para subordinarlos a los intereses de la clase en el poder. Un ejemplo concreto de estas políticas es que los pueblos indígenas numéricamente grandes se encuentran divididos entre varios estados. Sólo por excepción se puede encontrar un pueblo indígena numéricamente grande que pertenezca a un mismo estado. La historia demuestra que los pueblos indígenas que han sorteado la división administrativa estatal son aquellos que han resistido de diversas maneras, incluida la violencia, para seguir siendo lo que son. Es el caso de los triquis, en el Estado de Oaxaca, o de los yaquis, en el de Sonora.


La misma situación se presenta en los municipios estructuran los gobiernos locales. Por eso los pueblos indígenas insisten en denunciar que este tipo de organizaciones políticas y administrativas constituyen estructuras con demarcaciones ajenas a ellos y han servido más para dividirlos y subordinarlos al poder estatal que para poder organizar su vida, además de que muchos están controlados por mestizos. Desde ahí se les impide ejercer sus derechos políticos y por lo mismo participar en las grades decisiones de la vida nacional.


Los pueblos indígenas saben que en esta situación la construcción de autonomías muy pocas veces puede hacerse desde esos espacios, porque aún cuando tuvieran el control de los gobiernos locales, su estructura y funcionamiento responde a la lógica estatal, limitando sus facultades a las que resultan funcionales para su control; pero en el peor de los casos podría llevar a que, en nombre de los derechos indígenas, se entregara el poder a los grupos de mestizos, muchas veces caciquiles, y estos lo usaran en contra de los pueblos indígenas. Los municipios oaxaqueños saben muy bien de esto, pues después de diez años de que se reconociera en la ley su derecho a elegir sus autoridades por el sistema de usos y costumbres, el gobierno ha encontrado nuevas formas de subordinarlos, creando organizaciones de municipios por usos y costumbres o reteniendo las partidas presupuestales que por ley les corresponde. Y a los que logran sortear estos escollos los mete a la cárcel o de plano los mata.


Por otro lado saben que las comunidades indígenas de un mismo pueblo se encuentran divididas y enfrentadas entre ellas, por diversas razones, que van desde la tenencia de la tierra, el uso de los recursos naturales, las creencias religiosas o las preferencias políticas, entre otras. En otros casos se presentan problemas ficticios o creados por actores externos a las comunidades que los sufren. Para enfrentar estos problemas los pueblos indígenas interesados hacen esfuerzos por identificar las causas de la división y el enfrentamiento, ubicar las que tienen su origen en problemas de las propias comunidades y buscarles solución. De igual manera buscan evidenciar los problemas creados desde fuera y buscar la forma de rechazarlos.


A la división de los pueblos y los conflictos comunitarios se agrega el hecho de que las comunidades indígenas se encuentran subordinadas políticamente a las redes de poder regional. Para la construcción de estas redes donde las comunidades quedan atrapadas confluyen muchos factores, algunos de ellos no perceptibles a simple vista. Uno es el carácter monocultural y de clase del Estado, que responde a los intereses de los grupos económicos y políticos que le dan sustento. El Estado crea las condiciones para que estos grupos sigan manteniendo el poder porque son ellos quienes le crean las condiciones a él para su existencia. En muchos casos son los grandes comerciantes y los representantes de consorcios internacionales, que ligados a agentes regionales y a los especuladores detentan el poder. A ellos y no a los pueblos indígenas les sirve el Estado porque ellos también están a su servicio.


En esta situación los intereses de las comunidades indígenas quedan subordinados a los grandes planes programas de éstos para defender sus intereses. En el aspecto económico los indígenas difícilmente pueden acceder a los espacios del comercio que aquellos se han apropiado, a menos que dejen de ser indígenas. Para ellos queda reservado el mercado de frutas y hortalizas en menor escala y el papel de vendedores y revendedores en los tianguis semanales. En el aspecto político siguen siendo el voto cautivo de candidaturas que se deciden en las grandes esferas de la política estatal o nacional, donde ellos no tienen ninguna injerencia.


Estos son aspectos que se construyen bajo el discurso de la igualdad de todos los ciudadanos, apuntalados por la idea de la nación mestiza, para quienes las culturas indígenas sólo existen como folclor, para lucirse en las fiestas regionales o para consumo de turistas. Plantear la construcción de procesos autonómicos sin romper los nudos y redes que los grupos de poder construyen resulta una utopía inviable. Pero para lograr romperlos se requieren muchas cosas. La primera de ella, trascender las fronteras de los otros y asumirse culturalmente diversos, con todo lo que esto implica.


Los contenidos de las autonomías



Ahora bien, la lucha por la instalación de gobiernos autónomos indígenas representa un esfuerzo de los propios pueblos indígenas por construir regímenes políticos diferentes a los actuales, donde ellos y las comunidades que los integran puedan organizar sus propios gobiernos, con facultades y competencias específicas acerca de su vida interna. Ese es el primer problema que enfrentan quienes han decidido caminar ese camino ya que las posibilidades de lograrlo se encuentran determinadas por la naturaleza de las relaciones históricas de subordinación en que se encuentran y el carácter sociopolítico del régimen político del Estado en que las autonomías pretenden construirse y practicarse. Los pueblos indígenas no ignoran que para la construcción de ellas sus prácticas política van a contrapelo de una legislación que minimiza la posibilidad de su ejercicio hasta casi pulverizarlo, al grado de colocarlos fuera de las reglas legales dictadas por el Estado; que el régimen político actual no cuenta con políticas públicas que las favorezcan, sino otras de carácter asistencial que las niegan y que el tránsito a la democracia sigue siendo una asignatura pendiente en muchos sentidos.


Ellos entienden el contexto y no ignoran que en términos políticos la construcción de autonomías indígenas implica que las comunidades y los pueblos le disputen el poder a los grupos políticos regionales que los detentan y que para lograr este fin no pueden caminar sólo por los causes institucionales marcados por el Estado, porque están construidos en base a una ideología mestiza que niega la posibilidad de una ciudadanía étnica, aunque tampoco fuera de las reglas creadas por él mismo, sino abriendo otros que rompan la subordinación de los pueblos y comunidades indígenas. En otras palabras, no se trata de luchar contra los poderes establecidos para ocupar los espacios gubernamentales de poder sino de construir desde las bases contrapoderes capaces de convertir a las comunidades indígenas en sujetos políticos con capacidad para tomar decisiones sobre su vida interna, al tiempo que modifican las reglas por medio de las cuales se relacionan con el resto de la sociedad, incluidos otros pueblos indígenas y los tres niveles de gobierno.


Con la decisión de construir autonomías, los pueblos indígenas buscan dispersar el poder para posibilitar su ejercicio directo por las comunidades indígenas que lo reclaman. Es una especie de descentralización que nada tiene que ver con la que desde el gobierno y con el apoyo de instituciones internacionales se impulsa, que en el fondo pretende hacer más efectivo el control gubernamental sobre la sociedad. La descentralización de las que aquí se habla, la que los pueblos y comunidades indígenas que avanzan por caminos autónomos nos están enseñado, pasa por la edificación de formas paralegales de ejercicio del poder, diferentes a los órganos de gobierno, donde las comunidades puedan fortalecerse y tomar sus propias decisiones. Incluye asimismo la necesidad de transformar las relaciones con otros poderes como los económicos, religiosos y políticos, se encuentren institucionalizados o no dentro de las leyes, pues no tiene ningún sentido construir un poder distinto que se ejecutará en las mismas condiciones de aquel que se pretende combatir. Esto a su vez reclama que al interior de las comunidades indígenas ellas mismas realicen los ajustes necesarios para que ese poder sea ejercido con la participación de todos o la mayoría de sus integrantes y no caiga en manos de grupos de poder locales que lo usen en nombre de la comunidad pero para su propio beneficio. Las autonomías transforman las relaciones de los pueblos con las comunidades que los integran, pero también las de éstas con los ciudadanos que forman parte de ellas.


Cuando los pueblos indígenas deciden construir autonomías han tomado una decisión que va contra las políticas del Estado y obliga a quienes optan por ese camino a iniciar procesos políticos de construcción de redes de poder, capaces de enfrentar la embestida estatal, contrapoderes que les permitan afianzarse ellos mismos como una fuerza con la que se debe negociar la gobernabilidad y poderes alternativos que obliguen al Estado a tomarlos en cuenta. Por eso la construcción de autonomías no puede ser un acto voluntarista de líderes “iluminados” o de una organización, por muy indígena que se reclame. En todo caso requiere la participación directa de las comunidades indígenas en los procesos autonómicos. En otras palabras, se necesita que las comunidades indígenas se constituyan en sujetos políticos con capacidad y ganas de luchar por sus derechos colectivos, que conozcan la realidad social, económica, política y cultural en que se encuentran inmersos, así como los diversos factores que inciden en su condición de subordinación y los que pueden influir para trascender esa situación, de tal manera que les permita tomar una posición sobre sus actos.


Con su lucha por la autonomía los pueblos y comunidades indígenas trascienden las visiones folcloristas, culturalistas y desarrollistas que el Estado impulsa y muchos todavía aceptan pasivamente. Porque la experiencia les enseña que para hacerlo no basta con que se reconozca en alguna ley su existencia y algunos derechos que no se opongan a las políticas neoliberales, o los aportes culturales de los pueblos indígenas a la constitución multicultural del país; tampoco es suficiente que los gobiernos destinen fondos específicos para impulsar proyectos de desarrollo en las regiones indígenas que siempre son insuficientes y se aplican en actividades y por las formas decididas desde el gobierno, que despojan a las comunidades de todo tipo de decisión y niegan su autonomía. Estas son políticas que si bien expresan que buscan modificar las prácticas de asimilación y aculturación impulsadas desde hace años por el indigenismo, no dejan de reproducir las relaciones de subordinación de los pueblos indígenas con respecto a la sociedad mestiza y hasta legitiman las políticas de negación de los derechos indígenas. Por el contrario, se requiere desmitificar el carácter “neutral” del Estado y mostrar su carácter de clase, evidenciando que se encuentra al servicio de la clase dominante y los agentes políticos, económicos, sociales que la sustentan.


Los pueblos indígenas saben que construir y transitar este camino sin quedar a la mitad de él es difícil, por eso cada que deciden hacerlo antes fijan antes sus objetivos y ven la manera de hacerlo para que sea posible llevarlo a cabo. Una vez asegurado lo anterior, colocan junto a ellos algunos más generales que sirvan para establecer alianzas con otras comunidades. En algunos casos pueden ser las demandas de las mismas comunidades, como las del pueblo mixteco de Oaxaca que luchan para obligar a los gobiernos a impulsar programas generales para la solución de conflictos agrarios, defensa de la tierra, o promoción de derechos. Pero no por eso se olvidan de demandas más amplias, que importan a todos los ciudadanos, como la reforma del Estado autoritario por otro democrático y multicultural, la lucha por la soberanía alimentaria, contra la privatización de la energía eléctrica y el petróleo y los recursos naturales. Esto los pueblos lo han aprendido en la práctica. No es casualidad que la rebelión zapatista en el Estado mexicano, haya comenzado el primero de enero de 1994, cuando entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio de este país con los Estados Unidos y Canadá, o que las demandas nacionales de los movimientos indígenas incluyan la defensa de la energía eléctrica y el petroleo contra la pretensiones del gobierno de entregarlos al capital transnacional o la defensa de los recursos naturales existentes en sus territorios contra los intentos del capital de apropiarse de ellos.


De igual manera saben que la lucha por la autonomía no puede ser una lucha sólo de los pueblos indígenas. Por eso construyen relaciones de solidaridad con los otros sectores de la sociedad, apoyándose mutuamente en sus luchas propias, al tiempo que se impulsan demandas comunes. En este sentido cobra importancia cuidar con quien se establecen las alianzas, porque existen sectores y organizaciones sociales que discursivamente aceptan defender los derechos indígenas pero en la práctica hacen lo contrario, como sucede con algunos partidos políticos que han manifestado defender los derechos de los pueblos indígenas pero sus legisladores votan iniciativas de leyes que atentan contra ellos; o los partidos de la izquierda que en muchos casos todavía intentan subsumir la demanda específica de los pueblos indígenas a la de la sociedad en general, o participar de sus luchas solo si se ajustan a la estructura vertical ycorporativista de ellos. Igual sucede con algunas organizaciones indigenistas que en el discurso defienden el derecho de los pueblos indígenas a su autonomía pero su práctica están más ligadas a las políticas del Estado y su aspiración es vivir del presupuesto público.


Los procesos autonómicos


Hemos dicho líneas atrás que los movimientos indígenas por la construcción de las autonomías representan a los nuevos movimientos indígenas y que éstos son novedosos tanto por su demanda como por los actores políticos y sus formas de acción colectiva. Parafraseando a Alberto Melucci, también podríamos afirmar que los movimientos indígenas son profetas del presente, que lo que ellos poseen no es la fuerza del aparato sino el poder de la palabra y con ella anuncian los cambios posibles, no para el futuro distante sino para el presente; obligan a los poderes a mostrarse y les dan forma y rostro, utilizando un lenguaje que les que tal pareciera es exclusivo de ellos, pero lo que dicen los trasciende y al hablar por ellos hablan por todos.[7]


Y es cierto, porque como hemos visto, los pueblos indígenas al recurrir a su cultura y prácticas identitarias para movilizarse en defensa de sus derechos, cuestionan las formas verticales de la política al tiempo que ofrecen otras horizontales que a ellos les funcionan, porque las han probado en siglos de resistencia al colonialismo. Se trata de prácticas surgen precisamente cuando las organizaciones tradicionales de partidos políticos, sindicatos u otras de tipo clasista y representativo entran en crisis y la sociedad ya no se ve reflejada en ellas. Estas prácticas políticas se expresan de muchas maneras, desde una guerrilla posmoderna como ha sido calificada la rebelión del EZLN, hasta las largas caminatas de las comunidades mixtecas en defensa de su patrimonio, o el “aislamiento” de las comunidades wirrárikas a sus territorios; o el sistema de seguridad pública de mixtecos, tlapanecos y mestizos para garantizar la justicia entre los pueblos de Guerrero, hasta la resistencia directa de los compañeros de La Parota para oponerse a la construcción de una presa hidroeléctrica que prácticamente acabaría con ellos.


En estas luchas los pueblos indígenas en lugar de recurrir a sofisticadas teorías políticas para armar sus discursos recuperan su memoria histórica para fundamentar sus demandas y sus prácticas políticas, lo cual le da un toque distintivo, simbólico si se quiere, de los nuevos movimientos indígenas. Influidos del ejemplo del EZLN, recuperan la memoria de Emiliano Zapata, el incorruptible general del Ejército del Sur durante la revolución de 1910-17, cuya demanda central fue la restitución de las tierras usurpadas a los pueblos por los hacendados; pero no es el único pues también en las regiones se recupera la memoria de los héroes: Tetabiate y Juan Banderas, entre los yaquis de Sonora; Jacinto Canek, entre los mayas peninsulares; Hilarión entre los triquis; Ocho Venado Garra de Juguar, entre mixtecos, por mencionar algunos. Héroes locales y nacionales vuelven a hacerse presentes en la lucha para guiar a sus huestes, como si hubieran estado descansando, esperando el mejor momento para volver a la lucha.


Junto a su memoria histórica los pueblos vuelven la vista a lo que tienen para hacerse fuertes y cansados de tanta desilusión por las organizaciones políticas tradicionales retoman las de ellos: sus sistemas de cargos. Por eso quienes desconocen sus formas propias de organización llegan a afirmar que actúan de manera anárquica, que así no se puede, que con ello contribuyen a la dispersión y eso es un mal ejemplo para la unidad de los oprimidos, explotados y excluidos. Pero los pueblos saben lo que les conviene y usan formas organizativas propias porque les han funcionado por años, sin importarles que otros no las compartan. Por eso las practican y las fortalecen, adaptándolas a sus necesidades.


Claro, para avanzar hacia formas de lucha mas amplias buscan superar sus propias formas de organización, que la mayoría de las veces son locales. Y justo aquí es en donde entra el peligro de suplantar a los pueblos indígenas como sujetos de la construcción de los procesos autonómicos, porque en ese eslabón entre lo local y lo regional o nacional muchas organizaciones indígenas se apartan de la participación colectiva de las comunidades y en lugar de dispersar el poder para que todos participen en su ejercicio y controlen el uso que otros hacen de él, crean estructuras paralelas a las de los pueblos indígenas y actúan en su nombre como si fueran lo mismo, lo que constituye una salida falsa que aunque en el corto plazo pueda traer algunas ventajas, a la larga también puede convertirse en un gran problema, pues se trata de una postura que no responde a una visión indígena sino de prácticas ajenas a las comunidades.


Sólo los pueblos y las comunidades indígenas pueden evitar la tentación de que las organizaciones indígenas caigan en la tentación de suplantarlos. Una forma de hacerlo podría ser que se deslindara claramente entre la organización indígena propiamente dicha –la que responde a las estructuras propias de las comunidades- y la organización de indígenas, que no responde a la realidad indígena sino a las necesidades de hacerse escuchar en el ámbito regional o nacional. Ambos tipos de organización no son excluyentes pero las segundas deben tener cuidado de que siempre y en todo momento el eje de la autonomía recaiga en las primeras y las otras les sirvan de apoyo, sin suplantarlas. Si este último caso se presentara estaríamos ante un nuevo caso de subordinación y lo peor es que sería con el discurso de ayudar la los pueblos indígenas a alcanzar su liberación.


Lo mismo vale para los miembros de ellas y algunos de sus líderes. La sociedad nacional, ansiosa de tener interlocutores “validos” dentro de las comunidades indígenas, muchas veces intenta convertir –y a veces lo logra- en líderes a los indígenas que por una u otra razón han trascendido las barreras comunitarias, sobretodo aquellos que por haber accedido a estudios superiores se han convertido en ‘intelectuales orgánicos’ de sus comunidades. Cuando esto sucede se crean líderes a modo que pueden tener mucha presencia nacional pero que en las comunidades muchas veces no tienen ningún reconocimiento porque no cumplen sus obligaciones y a veces hasta están en contra de ella. La historia reciente de los movimientos indígenas tiene muchos ejemplos de esto, que también opera contra la construcción de procesos autonómicos.


Mención aparte merecen aquellas organizaciones que se han constituido conforme a las reglas que el Estado, el mismo que niega las autonomías, ha diseñado para la participación política y desde ahí luchan junto con los movimientos indígenas por la construcción de la autonomía. Al aceptar las reglas del juego impuestas desde el Estado y ajustar sus actos a ellos no pueden ser, propiamente hablando, movimientos autonomistas, cuando mas aliados de aquellos. Se trata de organizaciones o partidos políticos que apuestan a la ocupar puestos administrativos en la institucionalidad gubernamental y desde ahí transformarlas, cosa que se antoja difícil, pues lo que más se ha visto es que el Estado los transforma a ellos. Como dijo un indígena mixteco, quieren montarse en un caballo viejo y cansado que lleva un rumbo equivocado y así no se va a ningún lado.


Con estas organizaciones se debe tener mucho cuidado. Mientras mantengan la congruencia entre su discurso y su práctica no existe ningún problema de tejer alianzas con ellas, pero la experiencia enseña que cuando llevan mucho tiempo en el gobierno o abandonan la lucha, o se alejan de sus antiguos compañeros –caso en el que solo hay que lamentar la pérdida de antiguos compañeros-, o continúan actuando como si nada hubiera pasado cuando en realidad ellos ya operan más como agentes del Estado que como lideres indígenas. Estas prácticas ya llevan años con diferentes matices y resultados en todos los países.

Lo que viene

¿A dónde nos van a conducir los procesos de construcción de las autonomías indígenas? Es una pregunta a la que nadie puede dar respuesta porque no la tienen los movimientos sociales. Los actores de este drama se trazan su horizonte utópico pero que lo logren no depende de enteramente de ellos sino de muy diversos factores, la mayoría fuera de su control. De lo que se puede estar seguro es que el problema no encontrará solución en la situación en que actualmente se encuentran el Estado, por eso las luchas de los pueblos indígenas por su autonomía no tienen retorno. Ni la guerra zapatista en el Estado Chiapas, el sistema de seguridad comunitario en el Estado de Guerrero, los conflictos agrarios en todo el país, la lucha contra la privatización de los recursos naturales en Chiapas, Guerrero, Estado de México o Jalisco, o los proyectos de desarrollo indígena de diversas comunidades, tendrán solución de fondo si el Estado no se refunda. Pero también es cierto que los estados no se refundarán sin tomar en serio a sus pueblos indígenas. El reto entonces es en doble sentido: los Estados nacionales deben refundarse tomando en cuenta a sus pueblos indígenas y estos deberían incluir dentro de sus utopías el tipo de Estado que necesitan y luchar por él. De eso se tratan las autonomías indígenas y las luchas por construirlas.


Pero eso no vendrá como concesión del Estado. Y tampoco los movimientos indígenas podrán lograrlo si no unen esfuerzos en una coordinación efectiva, formulan un plan de lucha mínimo en donde todos se sean reflejados y elaboran una política de alianzas con otros sectores sociales en lucha. La fallida reforma constitucional del 2001, que contando con un gran apoyo popular fue mediatizada por la clase política, es el mejor ejemplo de que los derechos de los pueblos indígenas, como los de los otros movimientos sociales del país, sólo serán posible en la medida en que se articulen internamente, fijen con claridad sus objetivos a mediano y largo plazo y tracen una estrategia y una táctica para lograrlo, acordes a la situación del país.


El movimiento indígena mexicano necesita coordinarse porque desde 1998, cuando el gobierno mexicano lanzó su embestida para “achicar” la demanda indígena, se ha venido dispersando y no ha podido recuperarse del todo. En algunas regiones se han logrado algunas alianzas coyunturales pero la imagen que ahora proyecta es que se encuentra disperso. No es que no exista, sino que está desarticulado. Y así, aunque sus demandas sean comunes, se presenta fraccionado frente a un Estado que usa toda su fuerza para someterlo.


Para resolver el problema de la coordinación es necesario resolver cuestiones como las siguientes: ¿para que debemos coordinarse? ¿qué tipo de coordinación necesita? ¿quién debe participar directamente en la coordinación? ¿sólo las autoridades indígenas? ¿también los representantes de organizaciones indígenas? ¿deben participar en la misma circunstancia las autoridades indígenas que los representantes de organizaciones? ¿cuál debe ser el papel de los indígenas en lo particular? Con respecto al plan de lucha es indispensable tener claro ¿cuáles son las demandas de los pueblos indígenas en esta coyuntura política? ¿pueden agruparse en algunos ejes temáticos las luchas? ¿la defensa de los gobiernos autónomos puede ser un eje aglutinador? ¿la defensa de la integridad territorial y los recursos naturales puede ser otro? ¿y los derechos humanos y la lucha contra la represión? Por último para resolver el asunto de las formas de lucha podemos preguntarnos ¿en que problemas se unir fuerzas para alcanzar los objetivos? ¿quienes podrían coordinarse? ¿cómo podrían hacerle para coordinarse? ¿en torno a que asuntos podría darse la coordinación?


El ejercicio de reflexión que implica lo anterior puede parecer pueril a muchos, pero los pueblos y las comunidades indígenas necesitan de ese tipo de reflexiones para salir adelante. Porque de que la autonomía va, no cabe duda.

Por eso hay que celebrar que muchos pueblos y comunidades indígenas hayan decidido no esperar pasivamente a que los cambios vengan de fuera y se hayan enrolado en la construcción de gobiernos autónomos, desatando procesos donde se ensayan nuevas formas de entender el derecho, imaginan otras maneras de ejercer el poder y construyen otros tipos de ciudadanías. De acuerdo con estas ideas el derecho se mide mas que por la eficacia de la norma que lo regula, por la legitimidad de quien lo reclama; el poder tiene sentido en la medida en que quien lo detenta lo reparta entre todo el grupo hasta el grado de que a él no le cree privilegios, que es en lo que se traduce el famoso “mandar obedeciendo” zapatista; y la ciudadanía, es decir, la característica que da sustento al ejercicio de los derechos políticos, no se mide por alcanzar determinada edad sino porque se está en actitud de asumir compromisos sociales y se cumple con la comunidad, cualidad muy propia de las comunidades indígenas en México.



[1] Diario Oficial de la Federación, 11 de marzo de 1995.

[2] Diario Oficial de la Federación, 14 de agosto del 2001.

[3] Armando Bartra, “Las guerras del ogro”, Chiapas, número 16, Era-Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, 2004, pp. 63-105.

[4] Sobre el proceso de construcción de esta demanda: Joaquín Flores Felix, “Los pueblos indios en la búsqueda de espacios”, Cuadernos Agrarios núms. 11-13, Nueva Época, México, enero-diciembre de 1995, pp. 148-158.

[5] Adriana López Monjardin y Dulce María Rebolledo, “Los municipios autónomos zapatistas”, Chiapas, No 7, México, 1999, pp. 115-137.

[6] Joaquín Flores, “Democracia, ciudadanía y autonomía de los indígenas: una revisión del contrato a la luz de su historia”. Mimeo, México. 2000, pp. 18. También: Esteban Martínez Cifuentes, La policía comunitaria: Un sistema de seguridad pública comunitaria indígena en el estado de Guerrero, Colección Derecho Indígena, Instituto Nacional Indigenista, México, 2201.

[7] Alberto Melucci, Acción colectiva, vida cotidiana y democracia, El Colegio de México, México, 1999, p. 59.

viernes 3 de julio de 2009

LLAMADO URGENTE

¡EL CNI NO ESTÁ SOLO!!

CASTIGO A LOS AGRESORES DE LA COMUNIDAD DE SANTA MARÍA OSTULA

Invitamos a todos nuestros compañeros y compañeras al mitin que realizaremos este lunes 6 de julio a las 11 horas en la representación del gobierno de Michoacán, ubicada en la calle de Kansas No. 48, colonia Nápoles (cerca del WTC) para demandar el respeto a los compañeros indígenas de Santa María Ostula y demandar el castigo a los culpables de la agresión sufrida el pasado 29 de junio.

¡Respeto a la posesión del territorio ancestral de bosques, montes, playas y sus recursos!
¡Castigo a los responsables intelectuales y materiales de la agresión a los comuneros de Santa María Ostula y sus familias!

Fraternalmente,

Red Nacional Contra la Represión y por la Solidaridad
Espacio de Coordinación de la Otra Campaña en el Valle de México

martes 30 de junio de 2009

La junta del buen gobierno "corazón del arco iris de la esperanza"



Otra más sobre el ESTADO DE DERECHO, que como sabemos en nuestro país aún sin golpe de Estado, sólo existe en la imaginación de quienes detentan el poder y para sus aliados de siempre. Esto sucede en México para quienes lo duden.



La junta del buen gobierno "corazón del arco iris de la esperanza"

caracol IV torbellino de nuestras palabras. Morelia, Chiapas, México

28 de junio de 2009

A los medios de comunicación alternativos.

A I@s compañer@s adherentes de la otra campaña de México.

A I@s compañer@s de la otra sexta internacional.

A los organismos de derechos humanos.

Compañeros y compañeras.

Ésta junta del buen gobierno hacemos pública nuestra denuncia de un acto provocativo del señor Baltazar Domínguez Trejo de la fecha 16 de junio de 2009, mandando un grupo de 12 personas según para posesionarse en el poblado 16 de febrero donde ya viven en el lugar nuestros compañeros bases de apoyo tomado por el EZLN de 1994.

Está enviando a vivir en el lugar las 12 persona porque según Baltazar Domínguez ya les vendió el terreno y significando que ésta persona está renegociando la tierra recuperada porque sabemos que dicho terreno ya está pagada por el mal gobierno. Además es totalmente increíble sus argumentos porque ante ésta situación en que vivimos por la crisis creado por Felipe Calderón yel neoliberalismo es incansable el dinero para comprar cosas materiales de valor.

De la fecha 16 de junio de 2009, llegaron en el poblado de nuestros compañeros las 12 personas queriendo expulsarlos de sus casas y llevaban la disposición de quedarse a construir sus casas y pasaba lo que pase porque llevaban machete en la mano, lonas y cobijas.

La postura de nuestros compañeros y todos nosotros que jamás dejaremos las tierras recuperadas porque ya están pagadas por sangre de nuestros compañeros caídos.

Cuando estaba a punto de un enfrentamiento de eso llegó una persona empleado de gobierno que es operador público de nombre Oscar Pérez Hernández según para calmar el ánimo del enfrentamiento que estaba para sucederse.

En que podemos confiar de ellos, cuando sabemos que son los mismos y los mismos del mal gobierno que es parte actor de impulsar la contrainsurgencia que está pasando en nuestras regiones y sin vergüenza de él, disque llegó para calmar el ánimo de la violencia, cuando sabemos que está dentro de sus planes de los 3 niveles del gobierno de acabar las comunidades indígenas con sus culturas.

Mientras salía de un viaje nuestro compañero que es nombrada por los pueblos zapatistas asignada como comisión de tierra, el 27 de junio de 2009 eso de las 8 de la mañana, nuestro compañero Juan Cruz Pérez se dio cuenta que está vigilada sus salidas en cumplir su misión por 4 personas de las 12 personas que intentaron ocupar el terreno donde viven nuestros compañeros.

En una esquina sin saber nombre de la calle se dio cuenta que estaba perseguido por una persona sin saber su nombre y cuando estaba en la camioneta que viajaba llegaron 4 personas de las 12 personas provocadoras enviadas y manipuladas por Baltazar Domínguez Trejo

La situación actual está cruda por las amenazas que les llegan a nuestros compañeros, en éstas últimas fechas en boca de las 12 personas que llevarán a vivir y posesionarse en el poblado 16 febrero, 80 personas de Huixtán y más 30 personas de Ocosingo.

Y no solo esa amenaza, hoy nuestro compañero Juan Cruz Pérez, comisión de tierra del municipio autónoma Lucio Cabañas está amenazado de tener una orden de aprehensión, inventándole delitos. Nuestro compañero dice que se siente inocente porque nada malo está haciendo.

De las 12 persona que están impulsando las amenazas a nuestros compañeros son:

Nasario Hernández, Gerónimo de Mesa Guzmán y José López Pérez de la colonia de los pinos (3) de Ocosingo, Chiapas.

Hacemos ésta denuncia pública para evitar derramamiento de sangre y nosotros como juntas del buen gobierno tenemos esa preocupación con nuestro gobierno porque nosotros no buscamos la muerte por eso denunciamos lo que está sucediendo.

Como éste problema no es la única, así sucede en otros poblados de nuestros compañeros que existe el plan de provocarnos es sin dudar que está metido las instituciones del mal gobierno.

Aunque diga Juan Sabines que respeta nuestros poblados pero en los hechos vemos actos de provocación, buscando la manera de cómo desalojarnos.

Si sigue habiendo éste acto de provocación responsabilízamos directamente los señores Felipe Calderón y Juan Sabines.

A T E N T A M E N T E

La Junta del buen gobierno

domingo 21 de junio de 2009

Sólo dolor y destrucción traen mineras y gobiernos, señalan integrantes de la Rema



JAIME HERNANDEZ ORTIZ

Telcruz, municipio de Ayotitlan de Garcia Barragan, Jalisco.- Abandono, crimen y saqueo continuo de riquezas son las respuestas que dan los gobiernos a las demandas de los afectados por las minas.

Al iniciar en esta comunidad el Taller de reflexión y acción frente a la minería, de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema) al que acudieron más de 70 personas en representación de más de una docena de comunidades de Jalisco, Oaxaca y Michoacán, los asistentes expusieron la diversa problemática que viven desde hace varias décadas, cuyo signo distintivo ha sido el conflicto, la inseguridad jurídica, el despojo de tierras y riqueza natural, además del deterioro ambiental.

Juan Carlos Marmolejo, integrante de Guardianes de la Selva, de Coahuayana, Michoacán, denunció a la Minera Ternium, que sin permiso se apropió de 6 mil hectáreas, 2 mil de El Palacio del Rey Tolimán, lugar desde donde este antiguo monarca indígena se opuso a los españoles. El grupo guardianes presionó al gobierno de Leonel Godoy, quien por su conducto logró a la empresa respetara el cerro de La Aguja; sin embargo, ha estado perforando pozos por medio de una empresa canadiense a la que parcialmente han logrado detener con bloqueos en obras.

José Santos Rosales, de la cuenca del río Marabasco, Roblada de la Cruz, integrante del Consejo de Mayores Telcruz, cuestionó que a veces ejidatarios los han dejado solos mientras que “son otros los cobran en arreglos y que son los de Ayotitlán”.

Celedonio Monroy, de Loma Colorada, cuestionó la contaminación de polvos de detonaciones en el cerro de Los Juanés, en la expansión de la minería: “los niños tienen los ojos rojos y la ropa siempre está tiznada, no se les atiende de salud y la Minera del Norte sigue estas acciones sin que nadie la detenga”.

Julián Sánchez Monroy, de Pesadas, anexo al ejido de Ayotitlán, dijo que ahora hay otra minera, La Monclova, “ya están a unos metros de nuestras casas, nosotros absorbemos los problemas y ya hasta modificaron el nombre del río Marabasco, que se llama ahora Minatitlán, de acuerdo con sus conveniencias. La minera ya hasta donó un camino a Las Pesadas, donde pusieron hasta una aduana para cobrar el paso. El Ayuntamiento se encarga ahora de molestarnos y cuando los animales rebasan limites con Colima, les cortan orejas y rabos; los mutilan, y así nos los regresan”.

Esteban Guzmán, también de Las Pesadas y ex trabajador de la minera Peña Colorada, enseñó su brazo accidentado, con daños que han crecido debido a químicos a los que estuvo expuesto “y de esos caso hay muchos y no se habla, pues ante estos accidentes, o los compran o los corren”.

Candelaria Zambrano, indígena de San Gabriel, dijo que cuando Colima entró a Plan de Méndez “y me opuse, me acusaron de querer matar a una persona que me amenazó con una pistola; al rato me capturan junto con mis hijos, me torturaron y estuve detenida dos años; al llevarme detenida dejaron que me arrastrara el río y de ese accidente perdí la matriz. Aún así fui sentenciada a siete años de prisión”.

Benjamín Luna, del ejido Rebalse de Cihuatlán, dijo que “ahí se le tiene miedo al grupo de los Leaño, quienes contraviniendo la ampliación del ejido, se pregunta: ¿qué ha hecho el gobierno de Jalisco ante las empresas controladas por los caciques?, los pescadores ya hemos perdido La Almeja y El Chacal, se extinguieron desde hace tiempo y de ahí comíamos. Igual pasa con los manglares que están resistiendo, pero poco a poco a poco están desapareciendo”.

De Villa Purificación denunciaron que desaparecieron tres de las cinco comunidades indígenas: La Saloya, Los Achotes y Siete Iglesias, “porque los ricos convencieron a los comuneros a tener la pequeña propiedad, y han desaparecido ya esas comunidades por privatizarse”.

Beatriz Cariño, de Rema de la región sur, dijo que “es bastante duro escuchar los problemas tan difíciles que tienen nuestros pueblos, y es el mismo dolor que resiente aquí y el que se siente allá en mi tierra mixteca. Somos los mismos hombres del color de la tierra que exigimos un lugar en la historia de este país”.

Jesús Hermenegildo, del Frente Pro Manantlán, dijo estar decepcionado de una reunión en el Congreso de Jalisco en el que se dijo que “apenas se va a buscar una solución al conflicto de límites”; que el Ejido de Ayotitlán de más de 400 mil hectáreas que tenía apenas se le reconocen 30 mil. Además “la minera influye para que no se reúnan libremente los ejidatarios indígenas a discutir los problemas. Pero lo que más nos ataca es nuestra pobreza extrema”.

Denunciaron el caso reciente de que el pasado jueves 11 de junio tres nahuas de La Astilla que iban hacia Las Pesadas se volcaron en una camioneta quedando prensados; al pedir ayuda a policías de Colima, éstos se negaron con el pretexto de que no era su “competencia”; uno está grave y policías del gobierno de Jalisco “tampoco se arrimaron”.

Oscar González, del Secretariado de la Rema, dijo que “gobiernos y mineras prometen beneficios y han traído sólo destrucción y dolor. Además los gobiernos no los ayudan, los dejan solos; la única manera que tienen los indígenas es ayudarse y organizarse entre ellos. La violación a sus derechos colectivos y ambientales es una constante, además de incumplirse el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que es letra muerta”.

martes 16 de junio de 2009

También decimos ¡Qué se vayan todos!






Mucho se ha debatido y se sigue debatiendo sobre el inevitable proceso de transformación que el país requiere, en todos los ámbitos de la vida nacional, en unos más en otros menos, los temas diarios giran alrededor de la viabilidad o no de un país, que sumido en una profunda crisis, que desde hace ya mucho tiempo dejó de ser sólo económica, se ve cada día más al borde del negro abismo de la confrontación fraticida, sin que ningún poder terrenal tenga la autoridad moral para rescatarlo.

La clase política, cada vez menos influyente, fuera de sus tradicionales cotos de poder, ahora cercados por la inefable presencia del narcotráfico, el cáncer que ha corrompido las entrañas del Estado mexicano, que como testificamos recientemente no distingue colores o “ideologías”, si es que estas existen todavía, se apresta para escenificar, una vez más el ya de por sí, desabrido espectáculo del circo electoral.

En el colmo de la inmoralidad la vieja oligarquía, o sus testaferros, pretendidos herederos de la familia “revolucionaria” callista de los 20’s, escenifica burdos culebrones en los que redescubren, sus desde siempre conocidas miserias, así, ex presidentes decrépitos por el tiempo y por sus prácticas de entonces y de ahora, relanzan acusaciones sobre corruptelas y sucias alianzas delincuenciales, como si ello pudiera ser novedoso, lamentablemente eso dejó de asombrarnos desde hace ya mucho tiempo, probablemente porque como sociedad no hemos conocido, a los largo de nuestra historia alguna otra forma de ejercicio político, la máxima “él que no tranza no avanza” del carrancismo, dejó su lugar al ”político pobre es un pobre político” del hankismo y sus herederos del salinismo y el actual calderonismo, recuérdese a los Mouriño, es decir la corrupción, el nepotismo y todos los vicios no mencionados han sido la divisa del poder.

En medio de todo ello, afortunadamente se expresa una amplia gama de movimientos emergentes que buscan a través de variadas formas de expresión y, sobre todo de organización, generar una nueva oportunidad para que México despierte y, por fin, se decida a construir una sociedad cuya divisa sea la dignidad de todos y todas los y las que conformamos éste mosaico multicultural que aspira a convertirse en una nación.

Ante ello, evidentemente llegó la hora de abandonar conceptos monolíticos que no solo han limitado, sino que han impedido el pleno ejercicio de la democracia y la soberanía de los pueblos, en el entendido de que al ser un país multicultural convivimos en este espacio una variada gama de identidades, muchos pueblos una sola nación podría ser la gran divisa.

En este marco la oligarquía blandiendo lo que queda del Estado y renunciando a la defensa de la soberanía nacional, amenaza con precipitar el caos y aunque a viva voz declaran, al más puro estilo de las dictaduras tradicionales, “el caos o yo”, hacen todo lo posible por agitar las aguas de la ya de por sí frágil paz social. La vía elegida por el Estado es el etnocidio directo y la entrega inmoral de la riqueza nacional a las grandes transnacionales, vía los megaproyectos del gran capital y si hay oposición y resistencia el exterminio directo es la ruta.

No es necesario hacer una sesuda reflexión ni una profunda investigación, a lo largo y ancho del país, en cualquier punto de la geografía del nacional, tal como lo harían los delincuentes novatos, van dejando huellas de sus aviesas intenciones, despojos, asesinatos, amenazas, persecuciones, fabricación de delitos, desapariciones, etc., son solo unos cuantos ejemplos de ello, al mismo tiempo los viejos caciques, aliados al narcotráfico están prohijando una nueva generación de politicastros que refuerzan esta ofensiva, ya no por razones de Estado, como solía decirse, sino por intereses personales, las declaraciones de algunos de ellos apuntan claramente en esa dirección, actúan como voceros oficiosos de las transnacionales sin asomo de pudor, traicionando su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

Tal como lo hemos hecho desde hace siempre, los mexicanos verdaderos, los de carne y hueso, sin nada que ver con la macroeconomía ni con las realidades virtuales en que la clase política se regodea, cada vez más dependiente del aparato represivo y de la suripanta en que han convertido al poder judicial, reclamamos el espacio que nos corresponde por la vía de los hechos. Es hora de gritar, “Que se vayan todos”, que nos permitan ejercer nuestro derecho a la “autonomía”, si no pueden resolver los problemas del país lo haremos nosotros mismos, no los necesitamos, nunca lo hemos hecho. Solo el pueblo salva al pueblo.

Finalmente, solo la verdadera organización, fundada en los intereses y necesidades reales de las comunidades, sean urbanas o rurales, permitirá resignificar la política y devolverle su sentido de servicio y búsqueda del bien común, ¡No a la mercantilización del ejercicio político, sí a una vocación de servicio y honestidad!, sólo así será realidad una verdadera y duradera paz con justicia y dignidad.


lunes 15 de junio de 2009

Minera San Xavier, delincuencia organizada y Estado fallido





Otra más de mineras para quienes aún tienen la ilusión de que la explotación minera deje algún beneficio para los pobres de las comunidades y ejidos, sobre todo si son indígenas, sería muy bueno conocer las pruebas en contrario que dicen poseer, entre ellos el autodenominado gobernador de Oaxaca, URO, con sus recientes declaraciones y amenazas en Teotitlán sobre la inminencia de la explotación en la región cuicateca.



Minera San Xavier, delincuencia organizada y Estado fallido
Juan Carlos Ruiz Guadalajara*


Algunos tribunales y secretarías de Estado han renunciado a sus tareas trocándose en facilitadores de lucrativos proyectos empresariales en perjuicio de la ley y del patrimonio nacional. Tal es el caso de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA), instancias que se han entregado a la corrupción que fomenta la minería canadiense frente a la nueva fiebre del oro que azota a México. El ecocidio y el crimen contra el patrimonio histórico que padecen Cerro de San Pedro y el valle de San Luis Potosí son la prueba contundente de ello.

Calificado por Greenpeace como el asunto más escandaloso de violación a los derechos ambientales de los mexicanos, el proyecto de tajo a cielo abierto y lixiviación por cianuro en Cerro de San Pedro por New Gold-Minera San Xavier coloca al país en el escenario de un Estado fallido. Dicha empresa se ha constituido en un metapoder, arrasando un extenso territorio declarado en 1993 zona de restauración de la vida silvestre y tejiendo complicidades que la mantienen operando. De poco ha servido el proceso legal que en defensa del medio ambiente comenzó un grupo de ciudadanos que documentaron los impactos irreversibles que provoca la autodenominada minería moderna a cielo abierto, percatándose además de la existencia de leyes que hacían legalmente imposibles las ambiciones de Minera San Xavier. Mas el poder y la impunidad hacen milagros en México, sobre todo cuando la minería canadiense aprovecha la triste experiencia que ha acumulado en su paso por naciones subdesarrolladas.

Desde su llegada en 1995 hasta el inicio de la resistencia jurídica en 1999 la Minera San Xavier arrendó 290 hectáreas del ejido Cerro de San Pedro a falsos ejidatarios, adquirió ilegalmente fincas abandonadas del casco histórico, dividió a los pobladores incentivando conflictos, ocultó información al valle de San Luis sobre los irreversibles efectos de su proyecto y fustigó a opositores, incluido Baltasar Loredo, presidente municipal asesinado en 1998 tras pronunciarse en contra de la mina. Desde 1999 Pro San Luis Ecológico, a través de Héctor Barri, encabezó la estrategia jurídica para anular el permiso condicionado de cambio de uso de suelo que Semarnat le dio a Minera San Xavier. La victoria ciudadana llegó en junio de 2004, cuando el noveno tribunal colegiado estableció que ni de forma condicionada debió otorgarse la autorización a la empresa, por ser un proyecto violatorio de múltiples leyes. Dicha sentencia quedó firme en octubre de 2005 cuando el TFJFA cumplimentó una ejecutoria, ordenándole a Semarnat una respuesta en ese sentido a Minera San Xavier.

¿Por qué, entonces, ha desaparecido el Cerro de San Pedro y se ha dañado irreversiblemente su entorno? Desde el año 2000 y en medio de la frustrada transición democrática, Minera San Xavier obtuvo la complicidad de Vicente Fox. Lo mismo sucedió a nivel estatal en 2003 con el panista Marcelo de los Santos. Al grito de un gobierno de empresarios para los empresarios y ante el inminente colapso jurídico de Minera San Xavier, Fox declaró en 2004 su apoyo total a las mineras canadienses por ser altamente ecológicas y cuidadosas del medio ambiente (sic). La empresa contaba con los servicios jurídicos de Ángel Candia Pardo (abogado del PAN estatal y entonces socio de Alejandro Zapata, actual candidato panista a gobernador), y colocó al frente de su proyecto a Jorge Mendizábal (tío del presidente del PAN estatal). Entre 2005 y 2006 estos personajes y sus cómplices traficaron influencias, removieron funcionarios, sobornaron, violaron amparos y obtuvieron permisos ilegales del INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional. Así, en abril del 2006 y en desacato a la sentencia definitiva que canceló el proyecto, la Semarnat dio una nueva autorización a Minera San Xavier.

Pro San Luis Ecológico presentó entonces un recurso de queja al TFJFA, mismo que fue rechazado por el magistrado Alejandro Sánchez, quien pretendió enviar a la sociedad civil a otro juicio para anular el nuevo permiso ambiental. Ante la irregularidad de este fallo que avalaba el desacato de la Semarnat, los ambientalistas demandaron penalmente al magistrado y buscaron el amparo de la justicia federal, mismo que llegó hasta abril de este 2009 con la ratificación de la sentencia definitiva de 2005. Sin embargo, Minera San Xavier no se detiene. Para mantener su depredador proyecto la trasnacional confía en la obstrucción de la justicia y en la efectividad de la delincuencia organizada que encabeza.

La pobreza e ignorancia de las comunidades afectadas, el incumplimiento de la ley y la corrupción son características que las mineras canadienses buscan alrededor del mundo para configurar lo que denominan friendly jurisdictions (jurisdicciones amigables a sus proyectos ecocidas). Un indicador de nuestras actuales miserias como país lo constituye el hecho de estar clasificados por la minería canadiense como una friendly jurisdiction, situación que no preocupa a Felipe Calderón y su partido. Todavía el pasado lunes y a pregunta expresa sobre Cerro de San Pedro, el candidato panista a gobernador, Alejandro Zapata, afirmó que ante la violación de la ley, lo que procede es cambiar la ley. Si las leyes no se ajustan a los intereses empresariales, lástima por las leyes. Lo anterior no es privativo del PAN. Amalia García ha entregado a intereses canadienses el municipio de Mazapil, donde está en marcha el tajo a cielo abierto más grande de América Latina. En Oaxaca 29 megaproyectos mineros cuentan con el aval de Ulises Ruiz, con todo lo que ello implica en destrucción del territorio, desplazamiento de comunidades, contaminación irreversible y persecución de opositores.

El Estado fallido se fortalece en México con la proliferación de bandas político-empresariales que han eliminado la soberanía del país y su viabilidad ambiental. Un Estado verdadero garantiza la salud, el empleo, la educación y la certeza jurídica a sus ciudadanos. Todo ello ha sido desmantelado por Fox y perfeccionado por Calderón. Mientras Minera San Xavier continúe en México y no exista castigo a los responsables de violar la ley y generar daños irreversibles a la nación, no nos quedará más que la certeza de lo fallido del Estado mexicano, conclusión preocupante para un país que se siente eterno y se apresta a celebrar sus escasos 200 años. Ni Independencia, ni país, ni nada: en lugar de Vicentes Guerreros con frases bicentenarias sobre la primacía de la patria, ahora contamos con bandas organizadas que desde el poder le dicen a su tierra: ¡El oro es primero!

* Investigador de El Colegio de San Luis AC



jueves 11 de junio de 2009

Afectados por la minería

LA JORNADA JALISCO

JUNIO 10 DE 2009

JAIME HERNÁNDEZ ORTIZ

Trabajadores de juzgados y del Poder Judicial del Estado se manifestaron en el cruce de las avenidas 16 de Septiembre y Juárez para pedir al gobierno un aumento salarial

Trabajadores de juzgados y del Poder Judicial del Estado se manifestaron en el cruce de las avenidas 16 de Septiembre y Juárez para pedir al gobierno un aumento salarial Foto: PIDEN AUMENTO SALARIAL / HECTOR JESUS HERNANDEZ

La minería, al igual que hace siglos, sigue jugando un papel determinante en la explotación y saqueo de la riqueza y de los recursos naturales de nuestro país.

De acuerdo con la Red Mexicana de Afectados por la Minería (Rema), tan sólo entre 2005 y el primer trimestre de 2009 el gobierno federal entregó 2 millones y medio de hectáreas en concesiones mineras en la región de Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán, una superficie que representa el 15.6% de todo el territorio de Nayarit, 12.3% de Jalisco, 12.8% de Colima y 16.4% de Michoacán.

De acuerdo con este organismo, “ni en los crueles tiempos de la colonia, ni bajo la dictadura de don Porfirio, la agresión a las comunidades rurales y a la madre tierra fue tan grande como en los últimos gobiernos”.

Así, gracias a la política entreguista del gobierno, reflejo de una política neoliberal, se sigue despojando a numerosas comunidades de sus tierras y recursos.

No obstante que el derecho que se practica en tribunales y casos litigiosos sigue siendo clasista y racial, han existido importantes avances en materia internacional que pueden ser auténticas herramientas para evitar el despojo cotidiano del patrimonio de decenas de comunidades que hoy por hoy se ven laceradas por la acción de mineras nacionales y trasnacionales.

Primer encuentro

Hace casi un año se realizó el primer encuentro de la Rema, en el poblado de Temacapulín, municipio de Cañadas de Obregón, Jalisco, los días 19, 20 y 21 de junio.

Ahí, los asistentes, además de respaldar a los pobladores contra la construcción de la presa El Zapotillo, denunciaron una serie de acciones de hostigamiento y represión contra los esfuerzos organizativos de defensa de comunidades en diversos estados de la República:

De Guerrero se denunció el hostigamiento de que han sido objeto los opositores a los trabajos de explotación en el ejido Real de Limón y Nuevo Balsas, municipio de Cocula, realizadas por la minera Media Luna, subsidiaria de la corporación canadiense Teck Cominco; así como de amenazas de muerte. De Oaxaca se denunció la actitud alevosa de la Dirección General de Minas de la Secretaría de Economía, que sin mediar consulta entre comuneros del municipio de San Juan Tepeuxila, distrito de Cuicatlán, subastó al mejor postor una extensión de 3 mil 500 hectáreas de terreno comunal. De Chihuahua se denunció la nula respuesta que la Minera Dolores, subsidiaria de la trasnacional canadiense Minefinders, a la demanda de los pobladores del ejido Huizopa, del municipio de Madera, por la arbitraria propuesta de desalojarlos de su pueblo para explotar recursos del subsuelo.

De Jalisco y Colima se denunció el asedio que desde el 12 de diciembre de 2007 diversas corporaciones policiacas del gobierno del estado de Colima, que encabeza Silverio Cavazos Ceballos, contra habitantes de los poblados nahuas de El Platanar, en el ejido Plan de Méndez, y Las Pesadas, en el ejido de Ayotitlán, en el municipio de Cuautitlán de García Barragán, Jalisco, donde están asentadas las minas a cielo abierto Peña Colorada y Minera del Norte, subsidiarias de la corporación ítalo-argentina Ternium-Hylsa; generando entre otros el conflicto de límites territoriales, con más de 406 kilómetros cuadrados y desplazamientos humanos donde existen violaciones continuas a derechos fundamentales.

Declaración de Temacapulín

Además de denunciar decenas de casos en similar situación, en dicho encuentro la Rema emitió la Declaración de Temacapulín, que fue suscrita por más de 40 organizaciones de 12 entidades. Ahí se señalaron, entre otros puntos:

“Contra el sentido de la historia de lucha por la soberanía y la autonomía de nuestros pueblos sobre territorio, recursos y destinos, la política gubernamental de los últimos 25 años ha entregado el territorio y sus entrañas a las empresas mineras trasnacionales y trasnacionalizadas, 200 mil kilómetros cuadrados; es decir, el 9 por ciento del territorio nacional ha sido entregado y regalado, como concesiones mineras.

“Bajo un nuevo colonialismo, las empresas invaden territorios de nuestros pueblos originarios, para apropiarse de las entrañas de nuestra tierra. Millones y millones de toneladas de suelo y rocas son removidas con maquinaria pesada y envenenadas con químicos, dejando impactos, efectos y trastornos a nuestra población a cambio de una nueva falsa modernidad.

“Con una falsa idea del “desarrollo”, del “progreso” y “la modernidad” que la globalización corporativa y su sistema de especulación financiera alientan, se repite el saqueo y la exportación de recursos minerales, dejando a los pueblos y comunidades pagar los costos de la destrucción sistemática.

“Empresas cómplices invaden territorios engañando a la población y corrompiendo a las autoridades locales y estatales: las falsas promesas de bienestar, carreteras o miserables rentas por la tierra, son los anzuelos tradicionales o los nuevos espejos o cuentas de vidrio a cambio de metales preciosos o industriales”.

Segundo taller

Dado lo anterior, se acordó continuar en la Rema y en la organización de las comunidades para la acción, prevención y defensa íntegra de los recursos y derechos de las comunidades; proporcionar información sobre derechos, leyes y medios efectivos, y avanzar en propuestas alternativas, justas y efectivas desde los intereses populares.

De esta forma, se llevará a cabo el segundo taller de Reflexión y Acción Frente a la Minería, este fin de semana, del 12 al 14 de junio de 2009, en Cuautitlán de García Barragán, que reunirá a miembros de la región Occidente y Centro de la República. Interesados, consultar myor información en el correo de la Red Jalisciense de Derechos Humanos: tenamaxtli3@yahoo.com.mx.

Entrega España al Centro Frayba el Premio Fray Bartolomé de las Casas

Es un acto de justicia histórica, afirma el obispo Raúl Vera
La ceremonia, en el Palacio de la Zarzuela; el embajador, ausente

Armando G. Tejeda. Corresponsal. Madrid, 10 de junio. Un acto de “justicia histórica”, según la definición del obispo de Saltillo, Raúl Vera, se hizo realidad hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid, donde la organización que fundó en 1989 Samuel Ruiz para proteger los derechos más elementales de los indígenas, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (también conocido como Centro Frayba), recibió de manos de los príncipes de Asturias el Premio Fray Bartolomé de las Casas. La labor del fraile dominico español en defensa de los pueblos originarios, durante la conquista, se enlaza ahora, en pleno siglo XXI, con la tarea infatigable de este centro, considerado “objetivo militar” para el Estado mexicano, según palabras de su director, Diego Cadenas.

En un acto sobrio –al que no acudió el embajador de México en España, Jorge Zermeño–, los príncipes Felipe y Letizia realizaron el primer reconocimiento público internacional a un centro que desde su creación ha defendido a los pueblos indios de Chiapas. Su labor, que ha estado amenazada de forma permanente, sobre todo a raíz de la irrupción en la vida nacional del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), representa para el Estado español un “ejemplo” del fomento del “diálogo, la tolerancia y la reconciliación”.

El discurso oficial del gobierno español estuvo a cargo de la directora de la Agencia Española de Cooperación, Elena Madrazo, quien destacó frente a los príncipes y los dos representantes del Frayba –Diego Cadenas y Raúl Vera– que su labor es “meritoria”, pues además de ser “referencia” para los pueblos indígenas lleva a cabo un “trabajo de investigación y documentación de las violaciones al respeto a la vida, como desapariciones, muertes o torturas”.

Edificará su propia sede
El galardón, dotado de 70 mil dólares, servirá para que el Frayba construya una sede propia en San Cristóbal de las Casas, ya que la actual es rentada, pero además supone una “protección” más para la labor que realizan. “No es una armadura, pero sí puede servir para que nos miren con más respeto. Aunque también tenemos claro que cuando el Estado y el gobierno consideren que es el momento de entrar en una nueva fase más violenta contra el movimiento indígena, el Frayba será también un objetivo militar”, señaló Cadenas en entrevista con La Jornada.
En su discurso en el palacio real, los representantes del Frayba recordaron a su fundador, Samuel Ruiz, quien no pudo viajar por motivos de salud, e insistieron en la enorme tarea que tienen por delante, pues –insistieron– la situación de los pueblos indígenas de México se “deteriora cada vez más”.

El obispo Raúl Vera, vicepresidente del Frayba, añadió sobre el gobierno de Felipe Calderón: “Es evidente por todos lados el deterioro en la vida del país. La inseguridad en la que vivimos, la desarticulación del Estado se deja sentir a diario, como con el terrible siniestro de la guardería de Hermosillo. Eso es un signo evidente del abandono social, de la desarticulación del país, de la poca confiabilidad que muestra este régimen. En general, las condiciones de la vida del país no han cambiado; seguimos teniendo migración, la pérdida de puestos de trabajo, el encarecimiento de la vida, la insuficiencia alimentaria en la que vivimos desde hace mucho tiempo y, por supuesto, que los pueblos indígenas siguen desatendidos”.

En relación con la importancia del galardón, Vera insistió en que es un “signo esperanzador” y acto de “justicia histórica”, pues “que ahora premien a un centro de derechos humanos abocado a los pueblos indígenas del sureste de México es un signo de esperanza, ya que el día de hoy nosotros representamos de alguna forma a los pobres, a los marginados que una sociedad egoísta excluye y que para nosotros son sujetos. Por eso levantamos la voz por los derechos de los pobres del mundo, de los campesinos, de los obreros, de los migrantes”.

Vera también quiso resaltar la situación actual de los pueblos indígenas, que además de las penurias habituales ahora son víctimas de la migración y de la barbarie del crimen organizado, sin que el Estado intervenga en su auxilio. “En estos momentos, en los pueblos indígenas se ha incrementado el fenómeno de la migración. Pero a ese fenómeno hay que añadir el tema de la seguridad, pues para ellos en este proceso migratorio son presas fáciles para el crimen organizado. Últimamente también están secuestrando a migrantes –muchos de ellos indígenas–; los encierran en casas de seguridad, les exigen que les den los teléfonos de sus familiares en el norte para ellos llamarles y exigirles una cantidad para que puedan continuar su viaje. Durante su cautiverio los golpean a diario, los utilizan para limpiar las casas como si fueran esclavos, incluso hemos recibido testimonios de que los asesinan a algunos de manera cruel, como desmembrarlos con machetes enfrente de sus compañeros de viaje”, explicó.

Cadenas también quiso llamar la atención sobre la criminalización de la protesta, un fenómeno que se ha agudizado en los últimos años. “El Estado mexicano quiere dar ejemplo de crueldad hacia quien se atreva a poner en tela de juicio los criterios con los que quieren controlar este país, y cada día se ejemplifica con gente como la de San Salvador Atenco y de Bachajón. El Estado mexicano hace lo mismo que los terroristas, sólo que en este caso es terrorismo de Estado y no se persigue, como también lo hemos visto en la época de la militarización en Chiapas, cuando el Ejército y el Estado mexicano cometían verdaderas y atroces acciones terroristas”. En este sentido, recordó la situación en la que se encuentran algunas personas de Bachajón por defender su territorio, encarceladas y sometidas a un proceso penal sin apenas garantías.

El premio Fray Bartolomé de las Casas, fundado en 1991, pretende reconocer la labor de personalidades e instituciones a favor de los pueblos indígenas. En anteriores ediciones han premiado a figuras como Davi Kopenawa, vocero del pueblo yanomami de Brasil, el historiador mexicano Miguel León-Portilla y la guatemalteca Otilia Lux de Cotí, entre otros.

martes 9 de junio de 2009




DECLARACIÓN DE ÑAA YAÁDA

Yâa Yâáda, Iñvâcu, Ndube, junio 6-7 2009.
Reunidos en Yâa Yâáda, los delegados y delegadas herederos del pueblo Iñ vâacu, los más primeros pobladores de estas tierras, nos dimos cita para refrendar nuestra pertenecia al pueblo IÑ VACU y manifestar a todos los pueblos de la República mexicana, el estado de Oaxaca y el mundo lo siguiente:

MANIFESTAMOS:

Que ¡Somos indígenas!. Para nosotros la palabra indígena, la misma tierra nos la da; porque nos da de comer y la cultivamos. La palabra indígena abarca mucho, porque dependemos de nuestras tierras, que dejaremos como herencia y para que los que vienen vivan igual que nosotros, tal como nos fueron heredadas a nosotros por nuestros primeros.

Que hemos decidido, libremente, organizarmos para defender nuestro territorio, nuestros recursos y nuestros derechos como pueblo indígena cuicateco.

3. Que alentaremos la unificación del pueblo cuicateco dejando de lado conflictos locales que solo debilitan la organización.

Que no permitiremos que entre a nuestro territorio gente ajena a explotar nuestros recursos.

Que defenderemos nuestros derechos como indígenas para evitar que otras personas entren a afectar lo que nuestros antepasados nos han dejado.

Nuestro rechazo al Programa de Certificación y Desarrollo Ejidal PROCEDE y exigimos que en los lugares donde ya existe sea declarado nulo.

DECLARAMOS:

Que la organización que hoy conformamos es una organización autónoma que no depende del sistema gubernamental, partidos políticos, grupos religiosos ni ningún ente ajeno a nuestro pueblo.

Que no pertenecemos ni perteneceremos a ningún partido político porque estos son los que nos han mentido, los que utilizan nuestro nombre para vendernos con extranjeros y usurpar nuestra representación.

Que tenemos normas internas, nuestro DERECHO MAYOR, eso significa que somos autónomos: somos dueños de nuestras tierras y refrendamos nuestro derecho a decidir sobre ellas.

Que a partir de hoy son instancias non gratas al pueblo IÑ VACU, todas las instancias gubernamentales o no que pretenden aprovechar las circunstancias para en nombre del progreso y la modernización aprovecharse de nuestras comunidades y sus recursos, tales como SEMARNAT, DIRECCIÓN GENERAL DE MINAS, COMISIÓN FEDERAL DE ELECTRICIDAD, PROCURADURÍA AGRARÍA y toda instancia que busque destruir la unidad de nuestro pueblo mediante la destrucción de sus bases sociales, culturales y territoriales.

La naturaleza es nuestra madre y no vamos a permitir que la destruyan, la defenderemos a cualquier costo. ¡La tierra no se vende!, no permitiremos que nos engañen más, ningún megaproyecto puede significar el progreso para nuestras comunidades, es por el contrario la destrucción de las mismas.

Que sólo la verdadera autonomía nos permitirá conservar la unidad de nuestro pueblo, ya no podemos depender del gobierno, tenemos que promover la autogestión pues para poder ser autónomos necesitamos ser autosuficientes

Manifestamos que en realidad es el gobierno el que depende de nosotros, porque quienes trabajamos somos nosotros, el gobierno administra nuestros impuestos, de eso viven los políticos, son por lo tanto nuestros empleados.

Lo que ha dividido a nuestros pueblos es el sistema. Hoy unidos todos bajo una misma consigna podemos defendernos, ya no queremos más envenenamiento. Lo primero que hay que hacer es exigir el respeto a nuestros derechos.

Que a pesar de que el gobierno nos ha hecho creer que los recursos naturales no nos pertenecen, debemos empezar a reconocer que somos los dueños legítimos de los mismos y llevar esto a nuestros hijos y como dueños defender lo nuestro, este es el mensaje: ORGANIZARNOS PARA DEFENDER LO NUESTRO.

NOS COMPROMETEMOS:

A estar unidos, establecer una red de comunicación, trabajar de manera comprometida y responsable para lograr el desarrollo sustentable de nuestro pueblo. Hay que ser serios y no traicionar a nuestro pueblo pues la vida de nuestras comunidades está en juego.

A construir una radio comunitaria, para comunicarnos porque esta es una lucha contra el sistema. Aquí cuando el gobierno dispone, éste tiene todos los recursos a la mano. Por lo que tenemos que tener comunicación constante. Estar informados y alertas.

A crear una policía comunitaria que vele por la integridad de nuestro territorio y la seguridad de nuestras comunidades, bajo la consigna de que solo el pueblo ayuda al pueblo.

A crear un comité en cada comunidad que de seguimiento a los trabajos de este congreso.

A refrendar la forma de vivir en las comunidades, cada pueblo entiende y se comunica, aplica un concepto de justicia, no se habla de leyes, se aplican acuerdos, acordar el tequio como forma de participación comunitaria para hacer a un lado al gobierno, ya que hasta ahora éste sólo favorece a las empresas que quieren acabar con los pueblos indígenas.

A rescatar la cultura cuicateca: lengua, costumbres, fiestas, música, vestimenta, medicina tradicional y agricultura orgánica a través de la enseñanza a las nuevas generaciones.

1. A emprender la reorganización de las comunidades cuicatecas para defender el derecho a la vida.

REIVINDICAMOS:

1. Autonomía territorial entendida como la organización de las comunidades y con independencia del estado.

2. Nuestro absoluto e inalienable derecho a la existencia, conservando los rasgos que nos hacen ser un pueblo.

3. La libre determinación de los pueblos y la convivencia armónica entre los mismos.

4. La impostergable necesidad de reconstituir las bases de la nación mexicana, fundamentándola en la indiscutible pluriculturalidad que nos ha dado origen.

5. El derecho de todos y todas los mexicanos a vivir en un país fundado sobre la justicia y dignidad.

FRATERNALMENTE

¡Solidaridad para la reconstitución social!
CONGRESO AUTÓNOMO CUICATECO
snduchi nü

viernes 5 de junio de 2009

LAS NUEVAS RESISTENCIAS AL CAPITAL

Francisco López Bárcenas
E

l pasado mes de abril el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica recibió un reporte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en donde se le prevenía sobre una creciente preocupación de que el proceso de recesión pueda originar desestabilización política y alzamientos armados en los países más vulnerables a la crisis financiera. De acuerdo con despachos de prensa, el reporte advertía sobre la necesidad de poner el ojo en los lugares donde el fenómeno pueda estallar en llamas. Crearon el monstruo y ahora se espantan con él. Lo peor no es eso sino que en algo tienen razón. Es probable que la policía secreta de Estados Unidos exagere; lo que vemos no son preparativos de ejércitos o guerrillas para levantarse en armas y tomar el poder de manera violenta, sino masas movilizadas discutiendo formas de remontar la crisis imaginando nuevas formas de vida.

Estas movilizaciones se ven por toda América Latina, lo mismo que en otras partes del mundo, cada una con la forma y las dimensiones que les permiten las condiciones concretas en que se desarrollan, aunque en muchos puntos coinciden. Uno de ellos es su convencimiento de que la crisis es estructural, de paradigma. De acuerdo con quienes suscriben esta tesis, una vertiente importante del capital se está enfocando a despojar a los pueblos de sus riquezas naturales. Aguas, bosques, minas, recursos naturales y los saberes ancestrales y conocimientos asociados a su uso común están perdiendo el carácter de bienes comunes que por siglos han mantenido para beneficio de la humanidad, convirtiéndose en propiedad privada, impulsando un nuevo colonialismo, más rapaz que el sufrido por los pueblos indígenas de América Latina durante los siglos XV y XVIII.

Esta situación marca las formas de las diversas resistencias populares. Desde la Minga colombiana que movilizó a los pueblos indígenas para defender sus territorios; las luchas de los pueblos indígenas de Perú exigiendo la derogación de leyes a través de las cuales se impulsa el fraccionamiento y venta de los suyos; o los pueblos mayas guatemaltecos y andinos de Perú, Ecuador y Bolivia pidiendo la salida de las empresas mineras y privatizadoras del agua, que los despojan de sus riquezas naturales y destruyen sus espacios vitales para seguir existiendo. Todas estas luchas tienen como eje común la defensa de los recursos naturales y, más allá de eso, aunque no se diga, tienen como trasfondo un fuerte cuestionamiento al capitalismo en su etapa más depredadora, al mismo tiempo que impulsan otro modo de vida, con matriz mesoamericana.

México no es ajeno a este tipo de resistencias. Unas tras otras se suceden las reuniones públicas de denuncia y coordinación entre los afectados. Los días 27 y 28 de febrero sesionó en Tataltepec de Valdés, Oaxaca, el quinto Foro por la Defensa del Agua, el Territorio y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en donde se analizaron los proyectos hidroeléctricos de Paso de la Reina, en Oaxaca; La Parota, en Guerrero; El Zapotillo y Temacapulín, en Jalisco; así como el proyecto eólico La Venta, en Oaxaca, resaltando sus impactos sociales, culturales, ambientales y políticos en la vida de las comunidades. Otro suceso importante fue el Foro Nacional Tejiendo Resistencias por la Defensa de Nuestros Territorios, realizado los días 17 y 18 de abril en el municipio de San Pedro Apóstol, Ocotlán, en el mismo estado, donde se discutieron los proyectos gubernamentales de desarrollo, cuestionando que se centren en el turismo a gran escala, la construcción de represas, la explotación minera, la construcción de complejos inmobiliarios, producción de energía eléctrica y eólica, explotación de mantos acuíferos para negocios particulares, y también impulsando la privatización de los territorios y recursos naturales de los pueblos indígenas.

El más reciente fue la cuarta Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, realizada en El Salto, Jalisco, los días 30 y 31 de mayo. Como en las anteriores reuniones, se discutieron problemas ambientales de las grandes industrias, pero también la posición política de los participantes y la naturaleza de la misma. Entre otras cosas, concluyeron que son una asamblea de personas preocupadas por el deterioro del medio ambiente, que creen que todavía se está a tiempo de salvarnos del colapso ambiental que viene, que su lucha es colectiva y por lo mismo debe ser abierta, horizontal e incluyente, y que la unidad en la lucha es importante para resistir y lograr los propósitos. En otras palabras, andan imaginando otras formas de concebir lo político y hacer la política. Por eso se afirma que los pueblos están descontentos, pero no por eso andan preparando alzamientos armados. Lo cual es lógico: no les interesa el poder sino cómo construir otras formas de vida que pongan en el centro a los seres humanos y la naturaleza. Así es su resistencia al capital.

miércoles 3 de junio de 2009

Embotelladoras venden el agua 10 mil veces más cara: experto

3 de Junio de 2009

■ Se centran en AL ante la resistencia privatizadora en EU, Canadá y Europa, señala Tony Clarke
■ Parte de la estrategia es convencer de que el líquido de la llave es dañino, aunque no garantizan que el envasado es mejor
■ En México explotan el hecho de que hay malos servicios de potabilización

ANGÉLICA ENCISO L.

El negocio del agua embotellada que se extiende en el planeta amenaza con limitar el acceso al líquido sólo a las personas que puedan pagar por ella hasta 10 mil veces su valor.

Se trata de una fase más de la privatización del recurso, en la cual las empresas buscan controlar todos los recursos hídricos, advierte Tony Clarke, autor del libro Embotellados, el turbio negocio del agua embotellada y la lucha por la defensa del agua.

Son cuatro las grandes empresas que generalmente no pagan el producto que envasan y tampoco hay garantías de que sea más saludable –como promueven– que el que sale de la llave. En este momento quieren aprovechar los territorios de América Latina para expandirse, ante la resistencia que ya enfrentan en Canadá y Estados Unidos, señala Clarke en entrevista con La Jornada. En 2002 publicó junto con Maude Barlow el libro Oro azul, en el cual aborda la escasez del agua y su inicial proceso de privatización.

–¿Qué ha pasado entre la publicación de Oro azul y este libro?

–Una de las cosas que tenemos más claras desde que se publicó Oro azul es que en Europa, Canadá y Estados Unidos la punta de lanza de la privatización del agua ha sido embotellarla.
Oro azul

“El objetivo de privatizar 70 por ciento de los servicios públicos de agua, que era la proyección de empresas como Suez y Veolia, fue un fracaso. Después de Oro azul nos dimos cuenta de que teníamos que enfocarnos hacia la otra parte del proceso de privatización, que es la industria del agua embotellada. Parte de la esa estrategia consiste en convencer a la gente de que beber el agua de la llave es dañino para la salud y es más saludable la embotellada, con lo que se favorecería la privatización por ambas vías: si ya pagas mil o hasta 10 mil veces más por la que consumes envasada, por qué no aceptar que se privatice el servicio público. Cerca de un tercio de la población en Estados Unidos y Canadá cubre sus necesidades de hidratación directamente del agua embotellada”.

–¿Los pobres tienen que pagar más por el agua?

–No sólo van a pagar más. Al mismo tiempo, mediante el consumo de agua embotellada, contribuyen a la degradación y la destrucción ambiental. Las botellas de plástico terminan en basureros a cielo abierto, en rellenos sanitarios e incluso en los ríos. El reciclaje de envases no funciona, ya que de las botellas de Coca Cola sólo 10 por ciento es reciclable.

“Además –agrega–, no existe ninguna garantía de las empresas de que el agua que venden es más limpia, pura y saludable que la que recibimos por el grifo en nuestras casas”.

–¿Cuáles son las ganancias de estas firmas?

–Nestlé es la principal empresa alimentaria del planeta; está entre las 15 primeras de la lista de 500 de Fortune, y la división de agua embotellada es la que más rápido ha crecido en ganancias en todo el mundo. En el caso de Coca Cola y Pepsi Cola, que venden bebidas carbonatadas, éstas han empezado a ser desplazadas por el agua, rubro que para ellas también es una fuente de ingresos creciente.

“En este libro se menciona que las ganancias son hasta de 35 por ciento, pero en un análisis más cuidadoso vemos que prácticamente no pagan nada por el agua, ya que la obtienen de las redes públicas, de acuíferos o ríos. Los costos provienen de los empaques y de la publicidad, la cual está dirigida al público en el sentido de que es mejor consumir el agua que venden, pero por la cual ellas no pagan”.

–¿A qué nivel de privatización de agua se puede llegar?
Control de recursos hídricos

–Las embotelladoras y las privatizadoras de servicios públicos se están vinculando. Tratan de construir una alianza para la administración del agua global. Esto significa que tratan de hacerse del control de los recursos hídricos del planeta, lo que es grave y peligroso. Si obtienen ese control, sólo tendrán acceso al líquido quienes puedan pagar los precios que les impongan.

“En un momento de crisis como el actual, el control monopólico que tratan de ejercer por el recurso hídrico significa que mucha gente va a perder el acceso a éste, y siendo que es esencial para la vida, entonces la vida de la gente está en riesgo por esta privatización.

“Lo que trato de decir cuando habló de la vinculación es que en el contexto de la Organización de Naciones Unidas hay una instancia que se denomina El mandato de los ejecutivos del agua, que es un intento de legitimización, no sólo de las empresas vinculadas directamente con el agua, como las refresqueras y servicios públicos, sino de todas aquellas en las que el agua es esencial para sus actividades. Utilizan esta estructura para hacerse de legitimidad.

–¿El derecho humano al agua es un sueño?

–Podemos creer o no en el derecho humano al agua; yo creo que sí es un derecho fundamental, pero no es suficiente con plantearlo así. Se debe tomar en cuenta que se trata de un bien común y de un bien ecológico. En el sistema capitalista el agua no va a ser llevada a aquellos que la necesitan ni en la cantidad requerida, sino más bien a quienes que puedan pagar por ella.

–México esta ubicado entre los principales consumidores de agua embotellada en el mundo, ¿A qué lo atribuye?

–A sabiendas de que en México puede haber 6 mil o más embotelladores de agua, en realidad el mercado está controlado por las cuatro grandes, fundamentalmente Coca Cola. Una de las causas por las cuales este mercado crece de manera desproporcionada tiene que ver con que estas empresas explotan el hecho de que en México hay malos servicios de abastecimiento de agua potable. Es una estrategia que se da en América Latina.

“En Estados Unidos, Canadá y Europa crece un movimiento de resistencia contra el agua embotellada que ha ocasionado una disminución de sus ventas, y en Canadá ya hay 50 ciudades donde las autoridades han establecido restricciones a su venta en lugares públicos”.

La versión en español del libro Embotellados, el turbio negocio del agua embotellada y la lucha por la defensa del agua circula bajo la editorial Itaca.

martes 2 de junio de 2009

"En defensa de la política"

Pedro Miguel. Opinión. La Jornada. Junio 2 de 2009. En defensa de la política, el panismo gobernante acudió al Chupacabras para que le diseñara una estrategia de comunicación impecable: corromper a personajes claves del entorno de López Obrador a fin de parar en seco su trayectoria a la Presidencia y desmoronar el respaldo social logrado por el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal. Con ese mismo propósito defensivo, el ahora abogado de la Nación, y quien por entonces era más bien el espía de la Nación, bailó al son que le tocaban Ahumada y el jefe Diego. En defensa de la política, la Procuraduría fue empeñada en la fabricación de delitos contra el propio López Obrador y, en otro ámbito del quehacer nacional, contra los liderazgos sociales de San Salvador Atenco y de Oaxaca, o bien en la transferencia de podredumbres reales hacia personas que resultaron ser legalmente inocentes, como tantos ciudadanos agraviados por los atropellos judiciales del foxismo.

En defensa de la política, el panismo salinista usó la Presidencia de la República como ariete electoral para favorecer a su propio candidato; impuso su perpetuación por medio de un proceso electoral cuyas “irregularidades graves” (eso dijeron del platillo los magistrados del tribunal electoral, justo antes de comérselo) no impidieron dar por bueno el comicio del 0.56 por ciento; Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, en teoría autónomo, cumplió con lo que a Fox le dio la gana mandarle; en defensa de la política se llevó a cabo una transferencia meramente televisiva y al margen de las leyes del cargo más importante del Estado, ritual que se repitió, horas más tarde, en una incursión furtiva y vergonzante del Ejecutivo a la sede del Legislativo, blindado por los terminators de la Policía Federal Preventiva.

En defensa de la política, la cosa que siguió, ya bajo la responsabilidad de Felipe Calderón, intercambió impunidad por respaldo corporativo con Mario Marín y Ulises Ruiz, se entregaron dependencias públicas enteras al poder fáctico de Elba Esther Gordillo, se llevó a la Secretaría de Gobernación a un hombre acusado de dar cobijo a torturadores, y después, a un pobre muchacho que nunca entendió nada de nada, como no fuera hacer negocios familiares a la sombra del poder público. En defensa de la política se ha recuperado la tradición de las desapariciones forzadas, ahora disfrazadas de “levantones”, se ha seguido torturando y asesinando a dirigentes opositores y se ha pretendido atribuir a los cuerpos policiales atribuciones más acordes con la Alemania de 1940 que –uno pensaría– con el México del siglo XXI.

En defensa de la política se ha lanzado una ofensiva sin pies ni cabeza contra una delincuencia organizada que, a juzgar por resultados, se muere de la risa con los desplantes calderónicos, y en ese marco, y como siempre, en defensa de la política, se hizo coincidir, en Michoacán, una supuesta investigación policial secretísima con los tiempos electorales de este año para singularizar en el ¿gobierno? estatal del acongojado Leonel Godoy los horrores y la pudrición que comparte la generalidad de las instancias gubernamentales, federales, estatales y municipales: la penetración del narco en los más altos niveles de decisión y en los altos mandos de los organismos que, en teoría, debieran estar dedicados a combatirlo.

La frase es impecable, poeta Gómez Mont. Con ella, usted se ha hecho digno de ingresar al parnaso de los inmortales, junto con el conceptista Antonio Solá y su peligro para México y el folklorista Felipe Calderón y su “haiga sido como haiga sido”.

La defensa que la expresión retrata es, también, irrebatible. Por ello, ahora debieran ustedes plantear la pertinencia de crear la Secretaría de Defensa de la Política (SDP), dotada de ley orgánica y organigrama propios, a fin de mantener la pulcritud insólita con que se gobierna. Esa defensa ha dado, por supuesto, resultados concretos: el más destacable de ellos es, sin duda, el altísimo grado de prestigio y credibilidad de que gozan la política y sus protagonistas en el sentir nacional. Felicidades.
navegaciones@yahoo.com - http://navegaciones.blogspot.com

viernes 29 de mayo de 2009

XXV REUNIÓN PLENARIA AMPLIADA DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

13 Y 14 DE JUNIO 2009

CONVOCATORIA
CONSIDERANDO que la XXIV Reunión Plenaria del Congreso Nacional Indígena de la región Centro Pacifico, que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en la comunidad nahua de Chimalaco, municipio de Axtla, S. L. P., acordó la realización de una próxima reunión regional en la comunidad nahua de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Michoacán, y que dicho acuerdo fue ratificado y avalado por la asamblea general de comuneros de Santa María Ostula;

CONSIDERANDO que las comunidades nahuas de la costa de Michoacán, al igual que todos los pueblos de México, han sido sometidas en los últimos años a los peores despojos, atracos judiciales, explotación, represión y destrucción indiscriminada de sus territorios y cultura por parte de los grandes capitalistas, latifundistas y gobernantes;

Y CONSIDERANDO que únicamente a través de la unidad de los pueblos indígenas del país entre sí y con todos aquellos mexicanos y mexicanas que son víctimas de explotación, despojo y represión, podrá ser posible el respeto de nuestros derechos más fundamentales:

Se convoca a los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas de todo el país, a la:

XXV REUNIÓN PLENARIA AMPLIADA DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA EN LA REGIÓN CENTRO PACÍFICO

QUE SE LLEVARÁ A CABO EN LA COMUNIDAD INDÍGENA DE SANTA MARÍA OSTULA, MUNICIPIO DE AQUILA, MICHOACÁN, LOS PRÓXIMOS TRECE Y CATORCE DE JUNIO DEL AÑO EN CURSO, EN PUNTO DE LAS 09:OO HRS., CON EL SIGUIENTE.

TEMARIO1.- El despojo de los territorios indígenas y la explotación de nuestros pueblos y comunidades.2.- La protección de nuestros territorios, culturas, leyes y gobiernos propios a partir del autogobierno, la autodefensa y el ejercicio de la autonomía.

ATENTAMENTESanta María Ostula, Michoacán, a 14 de mayo de 2009.NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

EL COMISARIADO DE BIENES COMUNALES

FRANCISCO DE ASÍS MANUEL
Presidente
NICANDRO NICOLÁS GÓMEZ
Secretario
VÍCTOR CELESTINO GRAJEDA
Tesorero
FIDEL PÉREZ DOMÍNGUEZ
Presidente del Consejo de Vigilancia
RÓMULO VILLALOBOS DOMÍNGUEZ
Jefe de Tenencia

Nota 1.- Santa María Ostula se localiza en la costa del estado de Michoacán, en el municipio de Aquila, a unos 700 kilómetros de la Ciudad de México, 425 de Morelia ó 120 de Colima. Para llegar en transporte público desde la Ciudad de México se puede tomar un camión en la Central del Poniente o del Norte con rumbo a Tecomán, Colima, y de ahí se toma un camión Flecha Amarilla que llega a Ostula o en su defecto tomar cualquier camión que viaja en la ruta Tecomán-Lázaro Cárdenas. Por carretera es posible llegar desde Morelia viajando al puerto de Lázaro Cárdenas para tomar la carretera costera número 200 con dirección a Tecomán, Colima y desde Guadalajara hay que viajar por la carretera libre número 54 (ó 54 “D” si es por autopista) con rumbo a Tecomán y ahí tomar la carretera costera número 200 con rumbo a Lázaro Cárdenas. La entrada a la comunidad se localiza aproximadamente en el kilómetro 185 de la carretera número 200.
Nota 2.- La alimentación y el hospedaje de los delegados indígenas serán proporcionados por la comunidad. Traer cobija o bolsa de dormir.

jueves 28 de mayo de 2009

EXTRACCIÓN DE MINERALES I

video

Área de Semarnat “obstruye” investigación en mina de Oaxaca

  • Trabada, labor de comisión legislativa de medio ambiente

Angélica Enciso

El área de enlace legislativo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha obstruido el trabajo de expertos en el caso de la contaminación ambiental provocada por la minera Natividad y Anexas, ubicada en Capulalpan de Méndez, Oaxaca, donde comunidades indígenas han sido afectadas.

Esto lo señalaron los diputados Carlos Roberto Martínez, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y Diego Cobo, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), integrantes de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados, quienes también han presentado denuncias de hechos ante las procuradurías Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y General de la República (PGR), en las cuales acreditan la contaminación de suelo y agua con metales pesados, así como la disposición inadecuada de bifénilos policlorados, químicos persistentes y bioacumulables.

Todo esto, indicaron, sería “razón suficiente para que la autoridad clausurara temporalmente la mina”.

Informaron que la comisión autorizó la erogación de recursos para realizar un viaje a aquella empresa en compañía de especialistas, con el fin de realizar un muestreo en la zona por la contaminación, por lo que solicitaron el apoyo al Instituto Nacional de Ecología y al Centro Nacional de Investigaciones y Capacitación Ambiental, el cual está especializado en polución de suelo, agua y vegetación.

Detallaron también que pese a que los titulares de los organismos desconcentrados de la Semarnat manifestaron disposición para realizar dicha actividad, la oficina de enlace legislativo obstaculizó el viaje de los peritos especializados y hasta el momento la comisión no ha recibido respuesta de manera oficial.

La comisión legislativa considera que es necesario llevar a cabo muestreos en los sitios contaminados por las actividades mineras, por lo que se dio a la tarea de contactar a los especialistas de la Semarnat. El resultado del muestreo sería integrado a la denuncia radicada en la PGR, dijeron.

Por ello, los legisladores expresaron preocupación por la actuación obstructiva de la oficina de enlace legislativo.

miércoles 27 de mayo de 2009

El panismo y la minería colonial

Luis Linares Zapata
La jornada. Opinión.

No satisfechos con la reproducción de la añeja formación de partido hegemónico que caracterizó al priísmo en los inicios de su época decadente, el panismo se aferra a ese modus operandi y lo trata de usar para prolongarse en el poder federal. Los panistas llegaron en 2000 con la promesa de consolidar la democracia, arraigada pulsión de los mexicanos durante más de un siglo de vigencia. Lejos de ese cometido inocularon, dentro del ya muy deteriorado sistema presidencial, las propias y pequeñas visiones. Sus ambiciones, desmedidas para sus cortos tamaños, van terminando en cerrados feudos de poder con tufos de sacristía.

Los panistas encumbrados tienen, por estos días de crisis profundas y futuros borrosos, un pleito de callejón con la cúpula priísta, a la que han logrado dividir. En el fondo, tan agria disputa es, ciertamente, electorera. El amasiato estructural es fuerte, íntimo, complementario se podría llegar a decir. Juntos han introducido y sostienen el modelo vigente, a pesar de las grietas y quiebres que muestra por todos lados.

Ambas formaciones políticas concuerdan en que la crisis económica, que ha sumido al país en una de sus peores decadencias, viene de fuera. Los priístas dicen que también los panistas han puesto de su parte para hacerla mayor. Ninguna de las dos facciones acepta que las crisis, alimentaria, económica, de seguridad, de salud y desigualdad, han sido, en el fondo y superficie, de manufactura propia. Tales crisis se implantaron, contra viento y marea, por la integración subordinada y dependiente a la globalidad durante el último cuarto de siglo. Y lo han hecho armados de una constancia digna de elogio: buscando siempre sacar algún provecho personal o de grupo.

Pero algo ha ido quedando en la trastienda sin que alcance la superficie de la conciencia colectiva: la feroz entrega de la minería al extranjero, en especial a los canadienses y a dos que tres grandes traficantes de influencias nacionales. La han cedido sin gracia ni talento. La han sustentado con todas las complicidades requeridas para hacer de ese sector un enclave colonial. Colonial en el más arraigado y depredador sentido del término. Los agraciados se llevarán cuanto encuentren y dejarán despojos. Durante los últimos cuatro periodos presidenciales, México ha pasado a ser un territorio de captura, poquiteramente subastado a los gambusinos más voraces. México es hoy en día un país lleno de huecos y tajos a cielo abierto como no se veía hace ya tiempo, un simple proveedor de materia prima.

En verdad, la minería es una actividad básica y redituable, digna, necesaria para el desarrollo cuando se le usa como instrumento inicial de todo un proceso integrador de cadenas productivas. La formación de técnicos especializados, mineros esforzados y valientes es un requisito indispensable para su florecimiento. El cultivo de conocimientos para el estudio de la naturaleza es concomitante con la búsqueda de formaciones geológicas. La minería es una actividad que exige movilizar enormes recursos técnicos, financieros, humanos, organizativos para emprender aventuras de proporciones mayúsculas. Las minas no son para improvisados ni para timoratos, pero tampoco deben ser puestas en manos de empresarios que atropellen derechos y leyes, tal como pasa en este país. Trasnacionales ventajosas, depredadoras, en colusión con jueces venales, abogados chicaneros, gobernadores que no atienden el interés de sus ciudadanos, funcionarios que sólo buscan complacer y sacar tajada, son los ingredientes que han puesto a la minería al servicio de unos cuantos, preferentemente extranjeros.

Los ejemplos de tales bellaquerías sobran, brotan por todo lo ancho y profundo del país. En Cananea, una mina trabajada desde hace ya más de un siglo por esforzados hombres y mujeres, la mayoría sonorenses, una colusión de intereses los quiere someter sin recato ni respeto a sus derechos. Los mineros han sido atacados por un gobierno federal envuelto en los intereses de un empresario que actúa a la usanza de los tristemente célebres robber barons del viejo oeste estadunidense. Pero los trabajadores han resistido y triunfarán porque tienen la historia de su lado, la solidaridad de algunos y han hecho bien su labor política, social y jurídica. También está la lucha emprendida por buena parte de la sociedad potosina que defiende sus derechos a gozar de una rica herencia cultural, hoy amenazada por las explosiones de la mina San Xavier. Quieren impedir que sigan arrasando con todo el cerro que les da identidad y contaminen el entorno y sus aguas. La minera, sucursal canadiense, contra todo mandato legal sigue devorándose el cerro en busca de oro y plata. El panismo más retrógrado las apoya con decidida pasión de talibanes bajo paga. Otros casos pueden encontrarse en Sonora, donde los ejidatarios de Mulatos (Sahuaripa) también pelean, solos, por sus posesiones, su pueblo, el agua que tan escasa es en esa alta región serrana. De nuevo los canadienses (con similares tácticas: prestanombres, abogados serviciales, golpeadores, espías comunitarios, legisladores cómplices, policías a su servicio y demás parafernalia represora) quieren sacar raja hasta de una población abandonada por aquellos que deberían estar a su servicio e intereses y no del lado de los poderosos. Qué decir de los ejidatarios de Huizopa, en Madera, Chihuahua, que se quieren defender de otra minera canadiense (Minefinders). Buscan, con toda justicia y apoyados en la ley, ser partícipes del negocio, no simples y poquiteros arrendadores de sus vastas y ricas tierras en minerales (oro y plata de nuevo) Todos estos mexicanos, marginados y en lugares remotos, no tienen, ni han encontrado a pesar de buscarlo, el respaldo que deberían recibir de la autoridad para su mejoría económica y bienestar. De eso y de ésos no se ocupan los panistas. Ellos atienden el negocio central, el que les acercan los exquisitos, el de las jugosas concesiones, las asesorías de prestigio y el dinero fácil y rápido, aunque sea de poco en mucho. Ésa es su forma íntima de ser y ejercer el poder, sin un dejo de justicia.

Detienen a activista en Chihuahua

Rubén Villalpando y Miroslava Breach Velducea. Corresponsales. Ciudad Juárez, Chih., 26 de mayo. Pese a los acuerdos que pusieron fin al conflicto con la compañía minera Dolores –filial de la canadiense Minefinders–, Enrique Torres González, luchador social y ex comisario ejidal de Huizopa, fue detenido el lunes por encabezar el año pasado protestas en demanda de indemnización por daños y un beneficio justo por el oro extraído.

Tras cumplirse la orden de aprehensión por daños y obstrucción de vías de comunicación, los ejidatarios comenzaron a reorganizarse y advirtieron que se viola el acuerdo firmado con la empresa para resolver el conflicto en la comunidad de Huizopa, en la sierra del municipio de Madera.

El también activista Tomás Ruiz Mendoza anunció que si Torres González sigue detenido se iniciarán las protestas, ya que la toma de una empresa no puede ser considerada delito grave.

A su vez, la Procuraduría General de Justicia estatal informó que policías ministeriales detuvieron al dirigente a raíz de la denuncia que la empresa interpuso en mayo de 2008 por el bloqueo a la mina durante dos semanas, como parte de la lucha de los campesinos contra la explotación ilegal y la contaminación de sus tierras.

Además, la detención se llevó a cabo luego que los ejidatarios acudieron a la mina para recibir las llaves de seis viviendas donde se reubicarán familias de la zona contaminada, así como un apoyo de 45 mil pesos para la iglesia y 50 mil pesos para el equipo de beisbol Los Venados.

En esa ocasión el propio Torres González afirmó que más de 50 por ciento de los 220 ejidatarios estaban inconformes con la minera, pero había avances y se planeaba crear una empresa para dar trabajo a los ejidatarios.

La minera Dolores iba a firmar como aval para que los ejidatarios compraran a crédito maquinaria pesada a fin de ofrecer a la compañía a partir de julio servicios de reparación de caminos y acarreo de materiales.

En un comunicado, la empresa informó que pagaría la fianza.

martes 26 de mayo de 2009

Habitantes de tres ejidos en Zacatecas exigen a minera canadiense cum plir compromisos.

Pago de regalías anuales e inversión en obras y educación, en Mazapil, entre las demandas

Alfredo Valadez Rodríguez. Corresponsal. Zacatecas, Zac., 25 de mayo. Habitantes de los ejidos Cedros, Mazapil y Cerro Gordo bloquearon por tiempo indefinido las instalaciones de la mina Peñasquito, el yacimiento de oro más grande del continente americano, inconformes porque la empresa canadiense Gold Corp no ha cumplido su compromiso de firmar un convenio para pagarles un porcentaje anual de 7 por ciento de la riqueza obtenida con la explotación del filón.

En conferencia de prensa este lunes en la capital del estado, representantes de los tres ejidos confirmaron que desde el fin de semana tienen bloqueados los tres accesos principales a la mina, ubicada en el municipio de Mazapil. Acotaron que también tomaron los 26 pozos de agua que abastecen al complejo minero, ubicado a unos 330 kilómetros al noroeste de la ciudad de Zacatecas.

El 21 de abril pasado, unos 300 campesinos y sus familias impidieron la entrada a Peñasquito, para entre otras exigencias “renegociar” los contratos

que, según los campesinos, firmaron hace tres años “con engaños y aprovechándose de nuestra ignorancia” para ceder a la empresa canadiense más de 5 mil hectáreas, a precio de 50 centavos por metro cuadrado.

Peñasquito, que tiene “reservas probadas y probables” de 17.4 millones de onzas de oro y más de mil millones de onzas de plata, dejó de operar totalmente dos días de abril por el bloqueo.

Más de 4 mil 800 trabajadores subcontratados en el complejo minero pararon labores, ante la protesta de los ejidatarios.

Luego de dos reuniones en las cuales, además de las partes en conflicto, participaron el gobierno de Zacatecas y el Frente Popular de Lucha de Zacatecas (FPLZ) –que asesora legalmente a los ejidatarios–, se acordó levantar el bloqueo.

Las partes signaron un convenio de 12 puntos, que presentaron los ejidatarios. Incluían los compromisos de Gold Corp de invertir en obras de infraestructura urbana, salud y educación, así como de hacer una revisión de los contratos de ocupación, firmados en 2006 y 2008, mediante la Procuraduría Agraria.

La minera canadiense ofreció, además, indemnizar a los ejidatarios por la destrucción de un camino vecinal, de acuerdo con un avalúo comercial.

Como punto sujeto a “revisión”, los ejidatarios de Mazapil incluyeron la demanda de que, al igual que lo hizo en Guerrero con la mina Dos Filos, Gold Corp entregue en Zacatecas un porcentaje de 7 por ciento de las ganancias obtenidas con la explotación de los minerales preciosos. Felipe Pinedo, miembro del FPLZ y asesor de los ejidatarios, señaló: “En el estado de Guerrero, Gold Corp firmó un acuerdo de pago de 37 mil 200 pesos por hectárea anuales con los campesinos de aquel lugar; aquí en Mazapil, la misma empresa canadiense sólo quiere pagar 5 mil pesos durante 30 años, para explotar los yacimientos de oro de Peñasquito”.

Felipe Pinedo consideró que el reclamo de los ejidatarios de Mazapil no es un capricho, sino una petición legítima: “la ley minera obliga a la compañía Gold Corp a pagar a los campesinos de Zacatecas parte de las regalías obtenidas, las cuales oscilan alrededor de 17.5 millones de pesos diarios".

viernes 22 de mayo de 2009

Hoy se cumplen 16 años del primer enfrentamiento entre Ejército y EZLN

  • Ocurrió en Corralchén; murieron tres militares y un rebelde

Elio Henríquez. Corresponsal. La Jornada. San Cristóbal de Las Casas, Chis., 21 de mayo. Este viernes se cumplen 16 años del primer enfrentamiento entre efectivos del Ejército Mexicano y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que ocurrió en la sierra de Corralchén, en la selva Lacandona, donde fue destruido el campamento rebelde Las Calabazas.

De acuerdo con la información que en su oportunidad dio a conocer el Ejército federal, el primer choque armado entre sus efectivos y las entonces desconocidas fuerzas zapatistas ocurrió el 22 de mayo de 1993, cuando elementos de tropa realizaban “prácticas de adiestramiento militar” por la zona de la sierra de Corralchén.

La información fue divulgada en una carta que el 31 de mayo de 1993 envió el teniente coronel José Guadalupe Rodríguez Olvera, jefe de la oficina de prensa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), al entonces director de La Jornada, Carlos Payán Velver, luego de la publicación de varias notas en el diario alusivas al enfrentamiento.

En el documento se asentó que desde el 14 de mayo de ese año, personal del 83 Batallón de Infantería que se encontraba “desarrollando prácticas de adiestramiento en el terreno sobre áreas despobladas del municipio de Ocosingo, fue agredido con armas de fuego disparadas por un grupo indeterminado de individuos que presumiblemente realizaba actividades ilegales”.

Precisó que en los hechos resultó muerto un oficial y heridos un sargento y un cabo, y “al repelerse la agresión, perdió la vida una persona civil no identificada (en 1994 se sabría que se trataba de un oficial del EZLN), la cual portaba un fusil mini-14 calibre 223, hechos que oportunamente se hicieron del conocimiento del agente del Ministerio Público Federal en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez”.

En esa ocasión el vocero de la Sedena afirmó que “como resultado de lo anterior, se procedió a la búsqueda de los agresores en las áreas deshabitadas y aledañas al sitio del enfrentamiento, interceptándose en éstas a 10 individuos, entre ellos dos guatemaltecos, mismos que portaban armas de fuego y cartuchos de diversos calibres”.

Al continuar la persecución de los “desconocidos”, un día antes del asesinato del arzobispo de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, el 23 de mayo de 1993, ocurrió un segundo enfrentamiento entre soldados y zapatistas, cuando éstos intentaban salir de la zona, aseveró.

En el segundo choque resultó herido otro oficial del Ejército Mexicano. Los muertos fueron el subteniente José Luis Vera de Jesús y Librado Santís Gómez, elemento de tropa; los heridos, Mauro García Martínez y Lucio Hernández Xolo, además del “desconocido”.

A raíz de los enfrentamientos y del descubrimiento y desmantelamiento del campamento zapatista, el Ejército Mexicano desplazó a la zona a miles de soldados. El centro de operaciones se estableció en Nazaret, donde Petróleos Mexicanos tenía instalaciones. Las operaciones fueron encabezadas por el propio titular de la Sedena, general Antonio Riviello Bazán, pero días después las tropas fueron retiradas por orden del presidente Carlos Salinas de Gortari, debido a que en el Congreso de Estados Unidos estaba por ser votado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Esto permitió al EZLN continuar con los preparativos y alzarse en armas el primero de enero de 1994, ante el asombro no sólo del país sino del mundo.

En este contexto fue presentado hoy el número 36 de la revista Ecofronteras, en la que, al hacer un balance a más de 15 años del levantamiento indígena, el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) afirmó que el surgimiento y evolución del movimiento zapatista “ha significado un cambio sustantivo en el devenir de los pueblos indios de México”.

Para Ecosur, “parece increíble que el Estado mexicano, con cerca de tres centenas de millares de militares bien armados y entrenados y con gran soporte económico, no haya podido borrar del mapa a un ejército indígena, casi analfabeta, casi sin armas, casi sin alimentos… pero con muchas esperanzas”.

jueves 21 de mayo de 2009

Rechazar operación de minera canadiense en sus poblados, pacto indígena en Chiapas

Asamblea informativa en el ejido Matamba, A. C.
Foto: CEREC
Mayo 17 de 2009.










  • “En ningún momento daremos lugar a que destruyan nuestras tierras”, advierten.
  • Si entra a fuerza nos veremos obligados a tomar otras medidas, señalan en Chicomuselo.
Hermann Bellinghausen. Enviado. La Jornada. San Cristóbal de las Casas, Chis., 20 de mayo. Las comunidades de la Sierra Madre, en el municipio de Chicomuselo, rechazan la presencia en sus tierras de la voraz minera canadiense Backfire Exploration, a la cual los gobiernos de Pablo Salazar Mendiguchía y Juan Sabines Guerrero concesionaron –de 2005 a la fecha– 2 mil 352 hectáreas sólo en ese municipio.

La mayoría de los habitantes de las comunidades Huanacaste, El Terronal, Loma Bonita y Cuatro Caminos, en coordinación con las autoridades municipales y el consejo de vigilancia de la colonia Monte Sinaí, refrendaron su “inconformidad”, ya expresada anteriormente, “en cuanto a la explotación de las minas” en sus tierras.

Hoy dieron a conocer que, reunidos en asamblea el pasado día 14 en Cuatro Caminos, definieron que “por ningún momento daremos lugar a la empresa minera para que destruya nuestras tierras. Porque el lugar donde se ubica la mina es zona cafetalera y de manantiales donde las cuatro comunidades tenemos el agua potable; manifestamos que no destruyan los terrenos donde trabajamos, porque de allí sostenemos nuestras familias y, además, no queremos contaminaciones a nuestra salud, y los árboles, y animales, y cultivos”.


Así, advierten que “si la empresa minera llegara a las comunidades a negociar, no lo permitiremos, y en caso de que entrara a la fuerza nos obligaremos a tomar otras medidas, porque tenemos derecho a defender las tierras, patrimonio nuestro y de nuestros hijos y como ejidatarios. Las tierras que poseemos son ejidales, donde pagamos impuestos prediales, donde nadie de afuera venga a destruir lo que es nuestro”.

Ríos convertidos en basureros

Las mineras canadienses como Blackfire extraen agua en cantidades estratosféricas (incluso la cabecera municipal carece de suministro suficiente, aunque las montañas de la región son ricas en el líquido); la restante la contaminan, como ya ocurre con los ríos Tachinula y Yayahuita, y en consecuencia el Grijalva desde antes del cañón del Sumidero (que, promovido hoy por el gobierno como “maravilla del mundo”, más parece un basurero).


El filósofo Heráclito, además de saber algo de ríos, escribió en uno de sus Fragmentos: “Los buscadores de oro cavan muy hondo en la tierra y hallan muy poco”. Que se los digan a estas comunidades. Arsénico, cianuro, plomo, mercurio y ácido sulfúrico invaden aire, suelo y agua para que los buscadores obtengan oro, plata, barita o lo que haya, y se lo lleven en las narices de los verdaderos dueños de esas tierras. La plaga minera a cielo abierto se extiende por Chiapas, en particular en la sierra fronteriza: Comalapa, Motozintla, Mazapa de Madero, Chicomuselo.


La resistencia de los pueblos, especialmente los indígenas, se extiende a las regiones selva, altos, norte y Sierra Madre. El pasado 8 de marzo, mujeres de esas zonas se manifestaron en Tuxtla Gutiérrez contra las trasnacionales mineras Linear Gold y Blackfire, “que sólo ofrecen algunos empleos mal pagados y de muy alto riesgo”, pero “pretenden saquear nuestros recursos dejando a cambio graves padecimientos de salud, agotamiento de las reservas y fuentes de agua, así como devastación completa de montañas”.

Las inundaciones, deslaves y sepultamientos provocados por los huracanes Mitch y Stan demuestran que esa devastación genera otras, y las producirá más en el futuro si la aniquilación de tierras y montañas en la Sierra Madre sigue como va.

martes 19 de mayo de 2009

INAGURACION DE PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE REMA 2009

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Rescate de la comunidad

Bernardo Bátiz V.
La Jornada. Opinión. Mayo 16 de 2009.

Nos debe preocupar a todos el grado de descomposición al que está llegando nuestra sociedad; el cinismo de los más altos protagonistas públicos de los años recientes no es más que los síntomas de una grave enfermedad social; es el momento de rescatar nuestras comunidades diversas, en las que todos nos desenvolvemos. No podemos seguirlas dejando en manos de quienes han demostrado no sólo codicia y corrupción, sino ineptitud extrema.

Nuestros grupos sociales, el familiar, económico, los diversos grupos políticos, los educativos, los religiosos y los recreativos. Lamentablemente en varios de ellos, en forma casi absoluta y en otros más o menos parcialmente, hay fallas importantes y su funcionamiento, en lugar de servir para el desarrollo pleno de los integrantes, es un obstáculo para el crecimiento individual.

Es el momento de regresar al patriotismo, al amor a la patria, empezando por el hogar y después por su prolongación inmediata, que es el barrio, el municipio, la delegación en el caso del Distrito Federal, para pasar después al estado o entidad federativa y finalmente a la nación entera; todo necesita ser limpiado, restaurado, rescatado.

Es por ello alentador que desde diversos frentes se busca revivir el sentido de solidaridad que deben tener entre sí los habitantes de las comunidades sociales; el caso de la ciudad de México es muy importante y puede ser el detonante de un cambio de fondo. Circula ya una invitación en la que el gobierno de la ciudad, el fideicomiso del Centro Histórico, la Unión de Vecinos y de Comerciantes del Centro Histórico, el INAH y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, entre otras organizaciones, invitan a un encuentro para la construcción simbólica del espacio urbano, en él se presentará el resultado de 10 años de investigación antropológica urbana de la Escuela Nacional de Antropología e Historia; se trata de poner las bases para una política que vaya por un camino muy diferente al de las intrigas, las complicidades y las bajezas a que ha llegado una buena parte de lo que podríamos llamar nuestra clase política profesional, para empezar a conocernos mejor y a conocer los ámbitos sociales en los que nos desenvolvemos, no se puede amar lo que no se conoce.

Por su lado, otra entidad ocupada de la cultura y la educación, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, desarrolla un programa de módulos autosuficientes para diversos ámbitos de la capital del país, que se ha denominado Recuperación de los barrios.

Se trata de rescatar espacios y lugares que han sido arrebatados a los vecinos, bien por la delincuencia o por los ríos de vehículos que circulan a diario por las calles de nuestra urbe. Este programa busca también revivir el interés y el amor de los vecinos por sus pequeñas comunidades, barrios en primer lugar, pero también colonias y unidades habitacionales. El experimento, me recordó la trama de la novela de Chesterton El Napoleón de Nothing Hill, en la que el alcalde de este famoso barrio londinense dibuja su propia bandera de la localidad, levanta murallas y recluta voluntarios para defender su hábitat de la ambición de industriales poderosos que pretenden adueñárselo para sus negocios, por lo que despojan a la gente de las áreas antes frecuentadas por madres con sus niños, parejas de novios y viejos que salen a pasear y a charlar.

No tanto como levantar barricadas y reclutar milicianos, pero sí devolver a los diversos rumbos de nuestra ciudad, identificados por sus vestigios arqueológicos o históricos, por sus parques, por sus mercados o por otros establecimientos, el patriotismo local, el amor al terruño, identificado con el lugar en el que se vive y se convive con los vecinos.

Debemos empezar desde abajo si queremos sacudirnos la costra maligna que se extiende por todo el cuerpo político de nuestra comunidad nacional; los frentes de batalla son muchos, uno de ellos es, sin duda, la defensa del municipio o la delegación, que como atinadamente dijo alguien, es la prolongación de nuestra casa.

jusvbbv@hotmail.com

Desde el penal de la Palma

Ignacio del Valle
La Jornada. Opinión. mayo 16 de 2009.
Hombres y mujeres de todas las edades y de cada rincón de esta patria nuestra, en la ciudad, en el monte, en la selva, en la escuela, en la fábrica, en la mina, en el destierro, en el valle, en el encierro, desde el lugar donde nos encontremos, nuestra obligación es sobreprotegernos para seguir la marcha en este gran proyecto de nación, donde juntemos nuestras coincidencias del quehacer, haciendo a un lado intereses particulares o de grupo, sin aislar ninguna lucha por pequeña que parezca.

¡No tenemos que olvidar que los grandes incendios tienen su origen en una pequeña chispa! Y en estos momentos los incendios surgen por doquier y nuestra obligación es alentarlos y dirigirlos a los rumbos de unidad, respetando sus formas de organización, señalando siempre causas y efectos, poniendo siempre al enemigo común al descubierto y los medios de los que siempre ha hecho uso para mantenernos adormecidos, engañados, sometidos siempre a su antojo, calculando todo siempre en función de ganancias económicas, sin que les importen la humillación y el dolor de los jodidos, apropiándose de los medios de producción y explotando la fuerza de trabajo, manejando a su conveniencia desmedida el derecho de propiedad privada, acumulando riquezas a costa de sudor y sangre de esclavos, de plebeyos, de obreros, de campesinos jornaleros, quienes en su momento siempre han levantado la voz de la inconformidad, de rebeldía.

La lucha por la justicia siempre es natural en cualquier lugar, enfrentándose invariablemente ricos contra pobres, escribiendo con su sangre y ejemplo de dignidad que sí es posible un mundo de justicia para todos.

No tenemos que esperar ningún aniversario más para llorar ni lamentar la muerte de Zapata ni afinar discursos; vamos para decir: aquí estoy de palabra y no de corazón.

El mejor recuerdo a Zapata es la construcción de la unidad, organizada y consciente, donde sea que nos encontremos, porque la lucha es de todos, hombres y mujeres. Y ésta no da tregua ni se da sus vacaciones, ni tiene días de guardar; hasta cuando duermes tienes que soñar en la revolución. No importa de quién venga esa disposición de luchar, si en su esencia se compone de fe y unidad. Tenemos los motivos necesarios para no ceder nada, de ninguna especie, al enemigo al que no hay que dar tregua alguna.

Hasta cuando nos encontremos solos, la lucha sigue aún en nuestro interior, con nuestra actitud de indiferencia, de autosuficiencia, de soberbia, de ira incontrolada, envidia, pereza; de hierro y rabia en el combate hasta la victoria; generoso y digno con el pueblo, sin pedir a cambio nada, más que el honor de poder servirle.

La recompensa brillará en la sonrisa eterna de nuestros nietos, que de pan y miel se saciarán y en recuerdos luminosos encenderán sus días.

Zapata vive en cada puño levantado, en cada grito encabronado con el corazón al viento.

Como machete desenvainado, pintando de rojo el horizonte que nos llama a cumplir, ¡aquí, allá, la lucha seguirá!

lunes 18 de mayo de 2009

UN FUTURO QUE YA FUÉ.

La Jornada. Mayo 18 de 2009

Hermann Bellinghausen

El agujero en la tierra es grande. Le dicen cráter, sin que lo sea. Es, sencillamente, una devastación, la carie que dejó una década de minería intensiva a cielo abierto hace muchos años, cuando no asomaban aún las compañías canadieneses que hoy infestan el mundo como jejenes en busca de los últimos residuos de oro bajo el suelo.

A Cerro de Flores el futuro llegó antes. Hace mucho. Tres generaciones. Los abuelos campesinos que creyeron las promesas del desarrollo y vendieron al gobierno, que concesionó a unos yanquis. Los padres que crecieron en donde era inútil ser campesino, la tierra estaba envenenada, los mineros y técnicos venían de otras partes; migraron inestablemente; se perdieron. Y los nietos, que ya comienzan a ser adultos y no vivieron aquel “progreso”.

Cuando llegué a Cerro de Flores y pregunté cómo arribar al cráter, los primeros informantes coincidieron en mandarme a la tienda de abarrotes calle abajo; allí, una mujer gorda tras el mostrador, en vez de responderme gritó: “¡Victorio!”, dos o tres veces. Esperé. Al menos había sombra y la canícula estaba en apogeo.

Me desconcertaba sentirme en un paraje posindustrial, inorgánico, casi urbano, aunque lejos de cualquier ciudad, bien adentro del así llamado campo. Lugar donde, para su engañosa suerte, resultó haber oro en un cerro, el Flores de su toponímico. Ya no existe. Es el cráter. Antes, supongo que si uno llegaba buscando el cerro ni preguntaba. Era visible. Sobre todo porque, según los recuerdos de la gente, tenía una formación geológica particular. No muy alto, en medio de la llanura, un cerro de laderas empinadas más bien rocoso. Lo cobijaban dos bosques que, como el cerro, ya no existen.

El poblado en sí conserva una apariencia rural, pero inundado de maquinaria abandonada, fierros oxidados, tinacos empotrados en cemento, bodegas en ruinas, esqueletos de dinosaurio.

Al fin apareció Victorio por una puerta que rechinó al abrir. Tomó su gorra beisbolera del mostrador. Se la puso, sonriente.

–Aquí el señor quiere visitar el cráter –dijo la mujer gorda, que resultó ser su mamá.

El muchacho seguramente no tenía nada mejor que hacer porque aceptó de buena gana. Me condujo a una calzada ya devorada por la maleza, con rieles en el centro, casi borrados. Rocas a los lados, y en ellas grafitis como salidos de Neza, coloridos o ya no tanto, estilizados y hasta violentos. Algunos, de Victorio mismo. Me los fue señalando los tres kilómetros del trayecto.

Tiene 24 años. A los 14 siguió a su padre a la capital, donde éste se había establecido luego de años de perderse en el norte y en Estados Unidos. Pero Victorio se cansó de andar de albañil, roló libremente por la ciudad del oriente y regresó a Cerro de Flores, igual que muchos otros, que les dio por hacer rarezas. Ahora, de ellos depende que haya nuevos niños. Nadie lo dice. Todos saben. De momento, quedan pocos especímenes de edad pueril en Cerro de Flores.

Los retornados han dado en construir esculturas con piedras, fierro y cascajo de la mina. Otros, edificios inútiles, pequeños, de inspiración ornamental posmo y escaleras sin destino, como las de Edward James, en Xilitla. Otros más pintan cualquier superficie muerta. Es el caso de Victorio.

Su camiseta de Pearl Jam fue negra alguna vez. Tenis. Un morralito que parecía parte de su cuerpo. Llegamos al cráter a través de ese work in progress colectivo y anónimo. Y, en efecto, era un gran cráter de roca, de nada. Un lugar donde la tierra desapareció. Hay todo un historial de casos de cáncer, leucemia, neumonitis y demencia por el cianuro, los solventes, el combustible.
La mina dio de sí. El aire ya se limpió. Crece vegetación, aunque baja y fea. El agua, la traen entubada de otra parte. La de Cerro de Flores y sus alrededores es imbebible, aunque cristalina, pues nadie toca los estanques y arroyos desde hace años. Hasta los perros aprenden que si la beben se llenan de pústulas y mueren. Y conste que vi perros; han de ser listos.

Sus comentarios, que no explicaciones, eran muy simples. Como él dijo, el rollo no se le da. Pero estos chavos, como Victorio, han emprendido una peculiar recuperación del paisaje. Una obra de arte, quizás efímera. “He’s a nothing maker”, dirían los Pretenders. El arte efímero es antiguo como el mundo, no se crea que lo inventó José Luis Cuevas. Y cuando existe, siempre es nuevo.

La red de agujeros que les heredaron sus abuelos la están llenando de formas fantásticas, colores eléctricos, águilas de hierro. Y en medio de todo, un hoyo negro. Victorio no lo miraba con odio. Más bien parecía sacar de ahí sus ideas, porque al regreso se detuvo en unos tubos apilados, sacó los aerosoles y se puso a pintar morras y garabatos, rapidísimo.

miércoles 13 de mayo de 2009

Minería: virus mutantes de la contrareforma indígena.

Magdalena Gómez

El laboratorio social confirma las evidencias de que la contrarreforma indígena de 2001 fue estratégica para la clase política y que en su definición operó la razón de Estado en clave neoliberal. De poco sirven las exiguas muestras de aplicación del artículo segundo constitucional en terrenos aparentemente seguros que ya en países como Guatemala se les ha denominado derechos permitidos; como sería la dimensión de los derechos linguísticos y los relativos a educación bilingüe e intercultural y, aun ellos, por cierto, deben ser sometidos a examen riguroso.

Dos elementos saltan a la vista en los días recientes: por una parte, la emergencia de los movimientos indígenas que se oponen a las concesiones mineras otorgadas en el marco de las reformas a la ley en la materia y, por otro lado, la aprobación unánime de una reforma en la Cámara de Diputados el pasado 23 de abril al artículo 17 constitucional para determinar la acción colectiva, no ciudadana, como se ha demandado, sino tutelada por instancias gubernamentales: la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros (Condusef), la Procuraduría Federal de Defensa del Consumidor (Profeco) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

De manera expresa se dice: las leyes que expida el Congreso de la Unión regularán los derechos colectivos, los cuales solamente podrán establecerse en materia de protección al consumidor, usuarios de servicios financieros y protección al ambiente. ¿Quién se acuerda de que la esencia del debate realtivo a los derechos de los pueblos indígenas se dio en torno a que se trata de derechos colectivos y difusos? Ahora resulta que derechos colectivos sólo podrán establecerse en las tres materias anotadas. Bien se ha dicho que a las leyes hay que analizarlas no solamente por lo que dicen, sino también por lo que callan.

Siguiendo los pasos reglamentarios de la contrarreforma referida, el 28 de abril de 2005 se publicaron reformas a la ley minera. Con ellas se declaró prácticamente abierto el territorio para la explotación minera, se colocó de manera indistinta a pueblos, comunidades indígenas, comunidades agrarias o ejidos para que en caso de que en sus tierras se realice una exploración y explotación tengan derecho preferente en la concesión, siempre y cuando logren mejorar cualquier oferta de empresas interesadas y reúnan todos los requisitos técnicos y de solvencia económica. Ésa es la derivación de la contrarreforma indígena que evitó que los pueblos tengan acceso al uso y disfrute de recursos naturales en las tierras y territorios que actualmente ocupan y el soporte que el Estado está utilizando, pasando por encima de los derechos reconocidos a dichos pueblos en el plano internacional. (Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.)
Pero resulta que los pueblos sí saben de derechos y por ello se organizan para hacerlos valer. No es casual que en las entidades donde se están otorgando concesiones esté presente el movimiento de resistencia a las mismas: el 5 y 6 de abril pasados en la comunidad de San Pedro Chico Zapote, en la región de la Cañada de Oaxaca, se realizó el primer Encuentro Nacional de la Red Mexicana contra la Minería, en el cual organizaciones de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y de San Luis Potosí analizaron sus experiencias en contra de los proyectos mineros, destacando que más de 90 mil hectáreas del territorio oaxaqueño están concesionadas por el gobierno federal a empresas mineras, principalmente canadienses, quienes han recibido concesiones sin consultar a los pueblos, como marcan convenios internacionales, por ejemplo, el 169 de la OIT.

Por su parte, el Foro Tejiendo Resistencias (que se llevó a cabo 17 y 18 de abril, en el municipio de San Pedro Apóstol, Ocotlán, Oaxaca) ofreció un recuento de los proyectos como el turismo a gran escala, la construcción de represas, la explotación minera, la construcción de complejos inmobiliarios, diversas infraestructuras, producción de energía eléctrica, explotación petrolera, explotación de mantos acuíferos para negocios particulares, entre otros. Con ello, concluyeron los participantes, se impulsa de manera clara una privatización de los territorios y recursos naturales, mayoritariamente localizados en comunidades indígenas y campesinas.

En este contexto, la criminalización no se hizo esperar: el pasado 7 de mayo, el Colectivo Oaxaqueño por la Defensa de los Territorios denunció la agresión policiaca y detención de 25 comuneros de San José del Progreso, Magdalena Ocotlán y comunidades aledañas, por su resistencia frente al proyecto de exploración y explotación minera de oro y plata de la Compañía Minera Cuzcatlán, empresa subsidiaria de la Compañía Canadiense Fortuna Silver Mines Ltd.

Ahí quedan algunos botones de muestra sobre lo que está en juego para la vida de los pueblos indígenas. Para ellos la epidemia viene de muy antes y, como vemos, no se confían de tapaboca alguno.

miércoles 6 de mayo de 2009

Represión en Ocotlán Oaxaca








Por tratarse de un asunto de interés público en momentos en que el Estado mexicano por sugerencia del Departamento de Estado norteamericano, Hillary Clinton, de seguridad Janeth Napolitano y asesores de CIA,pone en práctica medidas de CONTENCIÓN SOCIAL, so pretexto de una emergencia sanitaria, más en la imaginación del estado que en la realidad, ampliamente difundido por los medios convencionales de comunicación, quienes manipularon ampliamente a la opinión pública, hacemos patente nuestra adhesión a la presente denuncia y seguimos alertando a toda la sociedad civil, nacional e internacional, sobre las implicaciones que las acciones de resistencia pueden tener a futuro.

Mayo 6 del 2009

· El Estado nuevamente utiliza el uso excesivo de la fuerza pública para solucionar conflicto en San José el Progreso ante la resistencia de los habitantes a la exploración minera en su localidad.

· El estado viola derechos humanos de las comunidades indígenas.

· La protesta es un derecho, la represión un DELITO.

El Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco Briseño” A. C. y la COMISIÓN DIOCESANA DE JUSTICIA Y PAZ REPRUEBAN Y CONDENAN el uso excesivo de la fuerza pública como método institucional para acallar la voz y la participación de los inconformes ante los proyectos mineros; no es con la represión, detención y tortura como se resuelve la inconformidad, por el contrario genera más revuelta social y graves violaciones a los derechos humanos.

A los habitantes de las comunidades de San José el Progreso, Ocotlán Oaxaca se les están Violando sus Derechos Humanos:

- Derecho a la tierra, territorio y recursos naturales,

- Derecho a la información,

- Derecho a la consulta,

- Derecho a la participación,

- Derecho a la integridad física,

- Derecho al desarrollo,

- Derecho a la organización y a la protesta social.

Exigimos

· Al Gobierno Federal y Estatal garantizar estos derechos de las comunidades indígenas afectadas por el proyecto minero.

· Que el Estado Mexicano se abstenga de hacer uso de operativos policíaco-militares como vía de resolución del conflicto y que garantice se resuelva mediante diálogo, ya que éste tipo de acciones violentan los derechos humanos y no atienden las causas estructurales que los generan.

· Que las instituciones del Estado respeten los derechos de las comunidades al consentimiento libre, previo e informado sobre el futuro de sus tierras, territorios y recursos naturales, de acuerdo a la legislación nacional y a los instrumentos internacionales firmados por México (Convenio 169 de la OIT).

· Que la Secretaría de Economía Federal revise y en su caso suspenda la concesión otorgada para este proyecto de exploración minera, ya que, al no existir estudio de impacto ambiental y programa de atención a contingencias éste pone en grave riesgo la vida y la integridad física de las comunidades.

· Que cese la criminalización del movimiento de resistencia contra la minera.

· Garantizar la integridad física y psicológica de los detenidos.

· Garantizar el acceso a la justicia pronta y expedita de los detenidos.

· Alto a la represión de los habitantes de San José el Progreso Ocotlán de Morelos, Oaxaca.

miércoles 29 de abril de 2009

Se enfrentan policías y labriegos que retuvieron a 4 topógrafos en Puebla


Foto: Granaderos y policías judiciales liberaron a cuatro topógrafos, uno de la SCT, que el viernes anterior medían terrenos de la comunidad de Azumiatla, Puebla, lo que provocó la ira de los pobladores, quienes los detuvieron y encerraron en la cárcel municipalFoto José Castañares/ La Jornada de Oriente

Va otra de represión a las comunidades por defender sus derechos.

  • Campesinos realizaban rondines para evitar invasión de tierras en San Andrés Azumiatla
  • Por error de cálculo, los ingenieros rebasaron límites en la medición de terrenos para ampliar carretera

Javier Puga Martínez
La Jornada de Oriente

Puebla, Pue., 25 de abril. Cerca de 500 agentes de corporaciones policiacas de Puebla se enfrentaron a cientos de campesinos de San Andrés Azumiatla, perteneciente al municipio capitalino, durante un operativo para rescatar a cuatro topógrafos –uno de ellos de la estatal Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT)– que fueron retenidos por los pobladores cuando realizaban mediciones para la ampliación de una carretera.

Dos camionetas de Comunicaciones y Transportes resultaron quemadas, hubo decenas de heridos y al menos 35 pobladores detenidos. Entre éstos estaría el presidente municipal Sebas Escalona Morales. Rubén Ramírez Hernández, jefe de grupo de la policía judicial, murió de un infarto durante el enfrentamiento.

El origen del conflicto está en el despojo de tierras que han padecido los campesinos de la comunidad, así como en el interés del gobierno estatal y municipal por realizar el proyecto Aura, que consiste en rescatar la presa de Valsequillo y crear en su derredor conjuntos residenciales, deportivos y comerciales de lujo.

En 2008 los campesinos denunciaron la pérdida de 400 hectáreas ejidales mediante juicios promovidos por Guillermo y Javier Pacheco Pensado –hijos del ex presidente del Tribunal Superior de Justicia del estado de Puebla– y por Guillermo Pacheco Pulido, ex edil de la capital. Los ejidatarios aseveran que nunca fueron enterados de estos juicios "amañados".

Ya habían sido despojados de 500 hectáreas

A principios de este mes, los campesinos mostraron a La Jornada de Oriente documentos notariales y de compraventa con los cuales se les pretende despojar de 500 hectáreas más de tierras ejidales.

Cerca de las 16 horas del viernes, dos topógrafos de la empresas Gerlus y Proicot realizaron mediciones para la ampliación de la avenida 11 Sur de la comunidad de Santa Clara Ocoyucan, pero al parecer rebasaron los límites de la jurisdicción. Entonces fueron retenidos por integrantes del Comité de Vigilancia Ejidal de San Andrés Azumiatla, el cual realiza rondines para evitar nuevas invasiones.

De inmediato fueron confinados a la cárcel del pueblo. Francisco Javier Palacios, ingeniero de la constructora, afirmó que los trabajadores cometieron un error en sus cálculos; pidió ayuda a la SCT y más tarde arribó el supervisor Gerson Delgado. Después de unos minutos, Palacios y Delgado también fueron encarcelados.

Dos negociadores del ayuntamiento de Puebla y algunos policías auxiliares acudieron al pueblo, pero fueron retirados como parte de las condiciones que impusieron los lugareños para liberar a los trabajadores.

Al caer la tarde, la población comenzó a concentrarse en la presidencia municipal para exigir que los hombres fueran sacados de la cárcel y rociados con gasolina para quemarlos. Decenas de campesinas estaban armadas con palos, varillas y garrotes. Decían que estaban dispuestas a defender sus tierras.

En ningún momento la muchedumbre dejó de gritar consignas contra el gobernador, Mario Marín Torres, así como contra la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, a quienes les recordaron que cuando fueron a pedirles el voto en favor del PRI, se los otorgaron, pero ninguno ha cumplido su promesa de regresar para dotarlos de servicios públicos, obras y programas de desarrollo.

A las 21 horas llegó personal del Ministerio Público de la Dirección de Averiguaciones Previas Metropolitana Sur, que intentó tomar la declaración de Delgado y Palacios, pero la turba exigía que éstos fueran llevados a la plaza para ser juzgados. Debido a su negativa, los agentes ministeriales fueron sacados del pueblo en medio de golpes.

Para entonces, más de 40 patrullas repletas de agentes aguardaban a las afueras de Azumiatla. Cerca de la una de la madrugada, unos 500 policías entraron en acción. Los pobladores les lanzaron piedras e incendiaron las dos camionetas de la SCT estacionadas en la plaza del pueblo.

Testigos dijeron que desde las laderas cercanas se escucharon disparos de arma de fuego pero ninguna hizo blanco. Algunos policías respondieron haciendo disparos al aire.

Los campesinos fueron sometidos y colocados en el piso boca abajo; varios estaban sangrando por los golpes de tolete.

La Procuraduría General de Justicia de Puebla no ha informado cuál fue el delito que cometieron los detenidos, ni cuál es su situación jurídica.




miércoles 22 de abril de 2009

Boletín No. 3

DENUNCIA PÚBLICA AL MUNDO

A LOS PUEBLOS INDÍGENAS
A LAS ORGANIZACIONES SOCIALES
A LOS ORGANIZMOS CIVILES DE DERECHOS HUMANOS
A LAS PERSONALIDADES E INTELECTUALES CONCIENTES Y CONSECUENTES.
AL PUEBLO DE MÉXICO Y DEL MUNDO


Nosotros investigadores del CENTRO DE ESTUDIOS DE LA REGION CUICATECA (CEREC), nos dirigimos a los Pueblos Indígenas de México, a las organizaciones sociales, a los Organismos de Derechos Humanos, a las personalidades e intelectuales, a los medios de comunicación y a la opinión pública, para denunciar las amenazas que NUESTRAS COMUNIDADES CUICATECAS enfrentan en la actualidad con los megaproyectos que el gobierno federal tiene comprometidos con las trasnacionales que lo llevaron al poder.

De esta manera denunciamos ante ustedes que hermanos nuestros nos han enterado de que un equipo de investigadores extranjeros se han internado en los montes y serranías cercanas a la comunidad de San Alejo del municipio de San Francisco Chapula, Cuicatlán, Oaxaca, realizando estudios de prospección de diversa índole.

Por lo anterior, exigimos que se presente la información pertinente de las instancias gubernamentales correspondientes sobre dicho equipo y que se haga del conocimiento general de que tipo de estudios y con que finalidad está realizando el equipo mencionado.


Sin otro particular, reciban un fraternal saludo


“El oficio de un pueblo es crear, y la fuerza está en los que crean."
CENTRO DE ESTUDIOS DE LA REGIÓN CUICATECA, CEREC

martes 21 de abril de 2009

DECLARACIÓN POLÍTICA DEL FORO NACIONAL TEJIENDO RESISTENCIAS POR LA DEFENSA DE NUESTROS TERRITORIOS.

Los días 17 y 18 de Abril de 2009 nos reunimos en el municipio de San Pedro Apóstol, Ocotlán, Oaxaca diversas organizaciones estatales, nacionales e internacionales así como comunidades indígenas de los pueblos zapotecos, mixtecos, mixes, chatinos y chontales, de los valles, sierra norte, sierra sur, papaloapam y costa de Oaxaca, para participar en el “Foro Nacional Tejiendo Resistencia por la Defensa de Nuestros Territorios”.

Nos congregamos en este espacio para compartir nuestra presencia y nuestra palabra. Nos reunimos con el propósito de tejer colectivamente nuestros esfuerzos, conocimientos y resistencias en la defensa de nuestros recursos naturales y territorio.

Observamos con preocupación un fuerte embate de parte de los gobiernos por impulsar grandes proyectos de “desarrollo” e inversión y políticas públicas que atentan contra nuestros territorios y recursos naturales. Frente a esta embestida se experimentan procesos de organización local y regional en defensa de los territorios. En este Foro nacional, nos pronunciamos contra esta acción gubernamental así como de empresas privadas que pretenden apoderarse de nuestras riquezas, partiendo del siguiente marco de análisis:

CONTEXTO POLÍTICO

Como resultado del sistema económico neoliberal, México vive una situación de embate sistemático de los llamados macro proyectos, que son iniciativas promovidas como una política estratégica conjunta entre el gobierno federal, gobiernos estatales y algunos gobiernos municipales para dar cabal cumplimiento a los acuerdos pactados en los tratados internacionales con gobiernos extranjeros. Ello les permite brindar una serie de concesiones y privilegios a las grandes trasnacionales que reproducen y fortalecen las oligarquías locales con una explotación irracional de los pobladores, dueños originarios de los recursos naturales, del deterioro y del medio ambiente. Han utilizado la palabra “desarrollo” para despojarnos de nuestros recursos naturales y están modificando severamente nuestra alimentación original.

Estos proyectos se centralizan en torno a vertientes como: el turismo a gran escala, la construcción de represas, la explotación minera, la construcción de complejos inmobiliarios, diversas infraestructuras, producción de energía eléctrica, explotación petrolera, explotación de mantos acuíferos para negocios particulares, entre otros. Con ello se impulsa de manera clara una privatización de los territorios y recursos naturales, mayoritariamente localizados en comunidades indígenas y campesinas. Esta política del gobierno mexicano ha generado una serie de efectos negativos en la vida de las comunidades y municipios que han implicado:

La devastación y el saqueo irracional de la riqueza natural y territorial; la explotación de la mano de obra, los daños a la salud y la pérdida de la calidad de vida en perjuicio de la población de las localidades y comunidades.

La violación sistemática de los derechos indígenas, humanos y colectivos y la ruptura del tejido social comunitario.

La complicidad entre autoridades y empresas privadas, que se expresa en la violación al derecho al acceso a la información pública al negar aquella que es clave en torno al desarrollo de megaproyectos.

Persecución y hostigamiento, mediatización y/o soborno hacia líderes y autoridades comunitarias y sociales, con la creciente tendencia de los gobiernos a la criminalización de las manifestaciones ciudadanas.

TEJIENDO ACCIONES Y RESISTENCIAS

Los pueblos y comunidades indígenas desde tiempos muy remotos nos hemos organizado. Nuestra fuerza espiritual y sabiduría ancestral nos ha permitido resistir a todas las pretensiones de dominación, explotación y saqueo. Es por ello que frente a estos nuevos riesgos y amenazas, proponemos diversas iniciativas sociales y políticas:

1) Cuidar y resguardar la madre tierra y nuestros recursos naturales como un patrimonio heredado por nuestros antepasados.

2) Sembrar y consumir maíz criollo como una acción política que fortalece a nuestros pueblos.

3) Promover la articulación de los movimientos de resistencia en defensa del territorio.

4) Impulsar la elaboración de Estatutos Comunitarios y Reglamentos Internos de las comunidades agrarias y Ejidos para normar el aprovechamiento de recursos naturales de las comunidades.
5) Impulsar la formación y capacitación hacia las comunidades y líderes en resistencia, en particular en temas como: Minas, Presas, Agua y Maíz Transgénico.

6) Difusión de la problemática, a través de radios comunitarias y diversos medios, así como hacer uso de nuevas tecnologías de comunicación electrónica. Para promover la solidaridad del movimiento y la generación de redes.

7) Utilización de las leyes vigentes como la del ejercicio del derecho al acceso a la información pública gubernamental.

8) Construcción de espacios para el diálogo y la acción organizada de los movimientos de resistencia.

9) Documentación de los conflictos para su difusión pública tanto e escala nacional como internacional para romper el aislamiento promovido por los gobiernos.

10) Encontrar formas alternas a estos megaproyectos, a fin de que las comunidades no caigan en las garras del embate privatizador y cuenten con alternativas viables. A su vez, discutir nuevas visiones sobre el desarrollo que queremos para nuestros pueblos.

11) Continuar y dar seguimiento a los trabajos de este Foro Nacional, así mismo realizar nuevos eventos y reuniones informativas en las comunidades y conformar comités comunitarios.

NOS PRONUNCIAMOS

Las y los participantes en el Foro Nacional Tejiendo Resistencia por la Defensa de Nuestros Territorios, nos pronunciamos por:

La suspensión definitiva del Proyecto de Explotación Minera de San José Progreso, Ocotlán Oaxaca, consideramos que los daños contra el medio ambiente, las comunidades y la población traerían consecuencias irreversibles en el corto, mediano y largo plazo.

Manifestamos nuestro respaldo total al trabajo de pastoral social del Presbítero Martin Octavio García Ortiz en su compromiso con las comunidades afectadas por la minera de CUZCATLAN.

Cancelación del Proyecto Hidroeléctrico de Usos Múltiples Paso de la Reina en la costa de Oaxaca, la Parota, Guerrero y Zapotillo, Jalisco. Además, exigimos que se conceda a las comunidades afectadas, derecho de audiencia con el ejecutivo federal.

Exigimos a los gobiernos informe de los estudios técnicos e investigaciones sociales que se realizan con recursos públicos en los territorios afectados por proyectos de inversión y desarrollo.

Exigimos que se cumplan los tratados y convenios internacionales sobre pueblos y comunidades indígenas, en especial el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de los derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU.

Exigimos la cancelación de todos los proyectos que atentan contra los derechos de los pueblos y comunidades indígenas.

Respaldamos y apoyamos a la Coordinadora de Pueblos Unidos Por la Defensa de Agua contra el régimen de concesiones y medidores volumétricos por parte de la Comisión Nacional del Agua. Y el cambio de medidores mecánicos por digitales por parte de la Comisión Federal de Electricidad.

Nos pronunciamos en contra de todos los Mega proyectos y políticas públicas de los gobiernos que atentan en contra de nuestros territorios, instituciones comunitarias y recursos naturales de las comunidades y pueblos Indígenas y no indígenas del estado de Oaxaca.

Nos oponemos a la construcción de la presa que se pretende realizar en el municipio de Santiago Yogana para surtir de agua a la ciudad de Oaxaca.

¡Seguiremos tejiendo resistencia en la defensa de
nuestra madre tierra y nuestros bienes y recursos comunitarios!

CONVOCANTES:

Servicios para una Educación Alternativa (EDUCA), Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales A.C. (PRODESC), Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto A.C., Servicios del Pueblo Mixe A.C., Centro Regional de Derechos Humanos Bartolomé Carrasco Briseño A.C (BARCA), Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez, Oaxaca, S.C.(UNOSJO), Tequio Jurídico A.C., Centro de Derechos Humanos Ñuu Jii Kandii A.C, Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez A.C., Centro de Servicios Municipales Heriberto Jara A.C. (CESEM), Escuela Municipalista de Oaxaca (EMO), Comisariado de Capulalpam de Méndez, Parroquia de San Pedro Apóstol, Ocotlán.

COMUNIDADES:

Santiago Apóstol Ocotlán, Tataltepec de Valdés, Buena Vista Ocotlán, Cuicatlán, El Porvenir, La Humedad Ixtayutla, Magdalena Ocotlán, San Guillermo Miahuatlan, Santiago Ixtayutla, Xiniyuva Ixtayutla, Río Ejutla, La Compañía Ejutla, San Pedro Apostol Ocotlán, Praxedis de Guerrero, Maguey Largo, Paso de Piedras, San Martin los Cansecos, San Agustín Amatengo, San Pedro Mártir, Santiago Tutla, El Cuajilote, La Noria de Ortiz, Santa María Zaniza, Santiago Textitlán, San Dionisio Ocotepec, Cuilapam de Guerrero, Texas de Morelos, San Baltazar Chivaguela, Michoacán, San Nicolás Miahuatlán, Santa Lucia Ocotlán, San Felipe Apóstol, Comalapa Chiapas, Amatlán de los Reyes, Veracruz, San Cristóbal de las Casas, Buenavista, Santa Lucía del Camino, La Labor, San José la Garzona, Ejutla, Santiago Yogana, San Antonino Castillo Velasco, Zaachila, Huitzo, Alotepec, San José del Progreso, San Jacinto Ocotlan, Santa Cruz Xoxocotlán, Asunción Lachixila, Santa Catarina Tayata, Tlaxiaco, Santa Ana Zegache, San Lucas Ojitlan, Tuxtepec, San Antonio de la Cal. Tierra y Libertad Huitzo.

ORGANIZACIONES PRESENTES:

Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua, OPIZ, Comunidades Eclesiales de Base, CASIFOP, Frente Ecologista “Agua San Felipe”, SERAPAZ, Comité por un Amatlán Limpio, UICN-ORMA, Fundación Angélica, Consejo de Pueblos Unidos por la Defensa del Rio Verde, LUBITZA, OSAG, CIDEC, CECCAM, CENAMI, Proyecto Lenin, FALP, SIPAZ Chiapas, Asociación Civil Ahora, FPR, UNC, Ya Basta, Coordinadora en Defensa de los Recursos Naturales del Valle, Investigadores Descalzos, Casa Chapulín, CODEP-CODEM, ACODESS, Radio Calenda, ENLACE, Movimiento por el Planeta, OSAG, LUBIZHA, Colectivo Huaxyacac, Consorcio, Prensa Digital, Indymedia, CACTUS, CACITA, Utopía, Comité 25 de Noviembre, Servicio Judío Americano Mundial.

ESTADOS

Michoacán, Veracruz, Chiapas, Distrito Federal, Guerrero, Oaxaca.

PAÍSES

España, Francia, Estados Unidos, Suiza, Argentina, Guatemala, Perú, Honduras, Alemania.

INSTITUCIONES ACADEMICAS

UABJO-IISUABJO, Universidad de York, UACM.

Bloquean opositores a empresa minera carretera en Valles Centrales de Oaxaca

Acusan que las excavaciones con explosivos alarman a la población y contaminan los mantos freáticos.

Notimex Publicado: 20/04/2009 14:09

Oaxaca, Oax. Pobladores de los municipios San José del Progreso y Magdalena Ocotlán realizaron la mañana de este lunes un bloqueo sobre la carretera federal 175, que conduce hacia la región de la Costa, para exigir la salida de una empresa minera canadiense por ocasionar daños al ecosistema.
El bloqueo de los inconformes inició cerca de las 7 horas, encabezado por los integrantes del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, quienes reclaman una mesa de negociación con las autoridades estatales y federales competentes.
De acuerdo a los manifestantes, desde hace varios meses la empresa Cuzcatlán, filial de Fortuna Silver, realiza excavaciones en esta zona de Valles Centrales, con explosivos que han alarmado a la población, además de contaminar a los mantos freáticos y dañar al ecosistema de al menos 16 poblaciones.
Asimismo, exigen a la minera y al gobierno estatal el cese al hostigamiento a los defensores de los recursos naturales adheridos al Comité de Defensa, en contra de quienes obran seis órdenes de aprehensión por el delito de despojo, derivado de las acciones de protesta que han encabezado en este caso.
Los centenares de habitantes aseguran que no levantarán el bloqueo hasta que una comisión de las dependencias estatales y federales correspondientes se acerquen a entablar una mesa de diálogo y ofrezcan una solución positiva a sus demandas.

Palabras clave:

Enviado por JESSE en 20/04/2009 19:54
UNA MUESTRA MÁS DE LA INSENSIBILIDAD DEL GOBIERNO ESTATAL Y FEDERAL PARA CON LOS HABITANTES DE LAS SIEMPRE SUFRIDAS REGIONES OAXAQUEÑAS. ¿DÓNDE ESTÁN LAS PROMESAS DE JUSTICIA Y EQUIDAD DE ULISES Y DE CALDERÓN PARA CON EL PUEBLO OAXAQUEÑO?. NO ES JUSTO QUE SE SIGA OLVIDANDO A ESTA GENTE, QUE LO ÚNICO QUE DESEA ES VIVIR EN PAZ, PRESERVANDO Y DEFENDIENDO LO QUE LES PERTENECE.

A LA FREGADA ULISES Y SUS SECUASES

Enviado por JUAN en 20/04/2009 23:03
DENUNCIAMOS A ELPIDIO CONCHA ARELLANO POR COBIJAR A UNOS MALVIVIENTES DE LA CAÑADA Y BURLARSE DE LA GENTE HUMILDE Y ASI QUIERE SER CANDIDATO DEL PRI A LA GOBERNATURA DE OAXACA QUE SE ESPERA DE ESTE ASESINO

jueves 16 de abril de 2009

Exigen católicos sacar a mineras de Chiapas

Aproximadamente 3 mil católicos de la sierra de Motozintla marcharon desde Mazapa en demanda de que se cancelen los permisos concedidos a las compañías mineras Blackfire y Goldcorp para extraer oro, plata, cadmio, cinc, barita y hierro, por considerar que sus proyectos no han generado beneficios para las comunidades y provocan graves daños al medio ambiente. Foto Moysés Zúñiga Santiago


Para todos aquellos que aún dudan sobre la oposición a los proyectos mineros en cualquier lado de México, les presentamos una nota sobre las acciones de los compañeros chiapanecos, algunos de ellos presentes en el taller celebrado los días 5 y 6 de abril en San Pedrito chicozapotes.

La resistencia se justifica, sólo así detenderemos la destrucción de nuestras comunidades.


  • Más de 3 mil marchan contra proyectos de Blackfire y Goldcorp
  • Siete parroquias de la diócesis de Tapachula rechazan proyectos que sólo fomentan “la desigualdad y la exclusión”, afirma cura.



Elio Henríquez y Ángeles Mariscal
Corresponsales
Motozintla, Chis., 15 de abril. Alrededor de 3 mil católicos de varios municipios de la sierra de Chiapas marcharon en silencio para exigir la cancelación de 56 permisos de explotación minera otorgados a la empresa canadiense Blackfire y a la estadunidense Liner Goldcorp, con el argumento de que esta actividad “sólo trae destrucción y muerte”.
La manifestación comenzó a las 10 de la mañana en el templo de San Obispo, en el vecino municipio de Mazapa de Madero.
Los manifestantes al frente de la marcha sostenían una manta que decía: “No estamos de acuerdo con la extracción de minerales en nuestros municipios”.
Los católicos caminaron ocho kilómetros durante dos horas y media hasta llegar al centro de Motozintla.
Decenas de personas que estaban en la plaza se asombraron por la cantidad de manifestantes. Asustada, una mujer preguntó: “¿Va a haber guerrilla?”
Los habitantes de la sierra chiapaneca aseguraron que Blackfire y Liner Goldcorp han obtenido concesiones para explotar barita, oro, plata y otros minerales en 29 municipios de la región, cercana a la frontera con Guatemala.
Señalaron que en el ejido Grecia, municipio de Chicomuselo, Blackfire extrae barita desde hace varios años, pero la mayoría de sus proyectos de explotación mineral están por comenzar.
Durante la misa con que finalizó la movilización, el párroco del templo de San Francisco de Asís, Alfredo Villanueva Espinosa, leyó una carta en la cual las siete parroquias de la zona –pertenecientes a la diócesis de Tapachula– aseguraron que la Iglesia católica se opone “al desarrollo que fomenta las desigualdades, atropella y excluye a las personas.
“La persona humana debe estar por encima de cualquier proyecto económico o ley de la nación”, agrega la misiva, la cual reivindica la postura de la Iglesia al lado de las comunidades, pues “donde haya un ser humano en peligro, ahí tiene que estar”.
Con una sotana blanca y casi a gritos, el sacerdote añadió: “No podemos callar estos atropellos que incumben a las comunidades, pero también a nosotros como Iglesia”.
Aclaró que la marcha fue convocada por las parroquias de la sierra y dijo que no tiene relación alguna con partidos y grupos políticos, pues “nuestro único interés es defender la vida y la dignidad humana”.
Tras dar un fuerte silbido para llamar la atención de los manifestantes, el párroco Villanueva Espinosa insistió: “Necesitamos tomar conciencia de que tenemos que levantar la voz. No podemos seguir siendo una Iglesia pazguata, sorda y del silencio”.
Antes de dar la bendición y despedirse en medio de un fuerte aplauso, pues este jueves partirá a Colombia, donde permanecerá tres meses, el religioso expresó: “Vamos a esperar los efectos de esta marcha”.
En la movilización participaron integrantes de los frentes Regional Contra las Privatizaciones (FRCP) y Nacional por el Socialismo (FNS), así como cafeticultores y miembros de organizaciones sociales y campesinas de los municipios de Motozintla, Siltepec, Bejucal de Ocampo y El Porvenir.